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ENTREVISTA
Fernando Rueda // Perodista y escritor

“Sin la protección de los servicios secretos no hubieran resistido la monarquía ni algunos gobiernos de la democracia”

El periodista y escritor Fernando Rueda está considerado como el máximo especialista español en cuestiones de espionaje, desde que hace ya tres décadas rompiera los tabúes de la censura con el primer libro de no ficción sobre el servicio secreto ─La Casa, 13 ediciones─. Ahora publica un nuevo trabajo de investigación, Al servicio de Su Majestad (La Esfera de los Libros), en el que saca a la luz la desconocida relación que los miembros de la Casa Real han mantenido en los últimos 50 años con la principal agencia de inteligencia española, el actual CNI. El profesor de Periodismo en la Universidad Villanueva y responsable del espacio “Materia reservada” en el programa La rosa de los vientos de Onda Cero contesta a las preguntas sobre esta historia de España como nunca antes se había contado: desde el ángulo de las relaciones entre la Familia Real y el servicio secreto. Las dos instituciones que se han mantenido y apoyado para dirigir desde las bambalinas, desde las sombras, el devenir de los acontecimientos a su antojo, sin que los ciudadanos se dieran cuenta.

Lleva mucho tiempo investigando el tema del espionaje. ¿Cuándo descubrió esas conexiones entre los servicios secretos y la monarquía?

Durante los más de 30 años que llevo haciendo periodismo de investigación sobre el CNI había encontrado muchos detalles sobre esa relación, pero no fue hasta hace un par de años cuando me puse a trabajar intensamente buscando hechos y datos sobre la relación de ambas instituciones. Visto lo visto, desde que Juan Carlos llegó a España en 1948 con 10 años a hoy en día con Felipe en el trono, puedo decir que ha sido una relación muy intensa cargada de conspiraciones, manipulaciones y ocultamientos. Que empezó, por cierto, con los espías de Franco controlando intensamente la vida de Juan Carlos.

¿Esa conexión es relevante para la sociedad española?

Los hechos desvelados hablan de cómo el servicio de inteligencia lleva 50 años haciendo trabajos para la monarquía que la han permitido sobrevivir contra viento y marea. Trabajos que difícilmente se justifican en una democracia, como prestar protección a la empresa del yerno del rey, Urdangarín, o presionar a un empresario catalán, Javier de la Rosa, para que no contara en sede judicial que supuestamente le había dado cientos de millones de pesetas a Juan Carlos procedente del dinero de Kuwait.

¿Para quién trabajan los espías: para el Estado, para el Gobierno, para el Rey? ¿Está especificado legislativamente en nuestro país? ¿Y cómo funciona en otros países?

El servicio secreto debe trabajar, desde un punto de vista legal, para el Gobierno y no figura escrito en ningún sitio que lo deba hacer para el rey, aunque como parte importante de la estructura Estado el servicio asume el trabajo de informarle y protegerle. Trabajar para el Estado exclusivamente supondría que no deberían entrar en los asuntos que afectan a la privacidad y en aquellos otros personales o políticos de los palacios de la Zarzuela y la Moncloa. Algo que “Al servicio de su majestad” demuestra que no ocurre con el rey y te puedo decir que tampoco con los gobiernos.

Me temo que en otros países el funcionamiento es similar al de España. De hecho, el título del libro recoge una frase atribuida al servicio secreto inglés referida a la reina Isabel II.

¿Son los servicios secretos monárquicos? ¿Por qué han protegido al monarca? ¿Cree que la monarquía hubiera resistido como modelo de Estado sin su protección?

El servicio de inteligencia no es monárquico, no puede serlo, más allá de que trabaja en un país regido por una monarquía como es España. Lo que ha pasado desde que se inició la Transición es que Juan Carlos puso todo su empeño en que primero el CESID y luego el CNI dedicaran sus esfuerzos a informarle y protegerle de todos los problemas que pudiera tener. Para ello lo más necesario era que el director fuera un hombre de su confianza, a ser posible un monárquico. Y lo consiguió casi siempre: Alonso Manglano había estado en su boda en Grecia, Calderón era leal entre los leales, Dezcallar es un monárquico ejerciente y Félix Sanz, casi casi, solo vive para él.

Sin la protección del servicio secreto es complicado no solo que hubiera resistido la monarquía, tampoco lo habrían hecho varios de los gobiernos de la democracia.

¿Conocían su implicación en comportamientos irregulares? ¿Han informado al Gobierno de estas actividades?

Como queda demostrado en el libro, los espías sacaron al rey de tremendos atolladeros por su implicación en asuntos turbios que habrían supuesto un tremendo desprestigio para la corona, sabiéndolo siempre el presidente del Gobierno de turno. Si no hubieran sabido que Bárbara Rey tenía videos comprometedores para Juan Carlos, no habrían podido solucionar el problema. O si no hubieran sabido las relaciones conflictivas que mantenía con Mario Conde no habrían podido evitarle el desprestigio cuando el Gobierno le quitó Banesto al banquero. La larga investigación del libro me ha permitido encontrar casos de Juan Carlos con todos los gobiernos en los que se demuestra que los directores del CESID y del CNI fueron absolutamente leales al rey pero también a sus respectivos gobiernos. Dicho con claridad: González, Aznar, Zapatero y Rajoy conocieron la ayuda que el servicio secreto prestó al rey para sacarle de los agujeros en que se metía.

Responda a algunas preguntas que esboza usted mismo en el prólogo del libro:

¿Tiene por misión un servicio de inteligencia realizar tareas sobre la vida privada de miembros de la monarquía?

Sí, de una forma radical. Pero no para actuar en contra de ellos, sino a favor de ellos. El CNI fue muy activo a favor de Urdangarín y, aún más, a favor de la infanta Cristina. Otro ejemplo: el servicio hizo una investigación, encargada por el rey Juan Carlos, sobre tres de las novias del príncipe que apuntaban a ser futuras reinas: Gigi Howard, Eva Sannum y Letizia Ortiz.

¿Informar o espiar al jefe del Estado puede implicar —o no— un intento de condicionar su conducta?

No me he encontrado intentos claros del servicio de inteligencia por condicionar el comportamiento de los reyes Juan Carlos y Felipe, y muy pocos por parte de los gobiernos, ya sean socialistas o populares. Cuando algún director del espionaje lo ha intentado, el rey no le ha hecho caso. Un ejemplo es la recomendación de Alberto Saiz a Juan Carlos en el año 2004 para que se alejara de Corinna...no le hizo ni caso.

¿A qué tipo de presiones está sometido un jefe del Estado por sus servicios secretos?

En el caso español, a ninguna. Por el contrario, en el libro aparecen muchos casos de presiones del rey al servicio secreto.

29 nov 2021 / 01:00
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