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¿Tenemos en cuenta la salud mental de nuestros hijos?

    los últimos tiempos venimos conociendo las implacables declaraciones de profesionales de la medicina o la psicología acerca del aumento en consultas por temas de depresión (alrededor de un 5 % con algún síntoma) y ansiedad en torno al 20 %, algo que constata la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA). De igual modo, cabe destacar el notable incremento en cifras de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), las autolesiones e intentos de suicidio en jóvenes. A estos datos se atribuye la incertidumbre ante el futuro de nuestros jóvenes, la desesperanza, la presión social y familiar, la situación económica familiar precaria o la ausencia de rutinas, entre otros. La pandemia del coronavirus no ha ayudado, al contrario; ha causado que todo se agrave, que exista aumento y empeoramiento en los trastornos mentales, también por el distanciamiento social y el abuso de pantallas en el hogar.

    La organización no gubernamental (ONG) Save the Children, clarifica que los trastornos mentales entre menores de 4-14 años se han triplicado desde 2017 y son más frecuentes entre mayores de 12 años y en niñas, aunque las conductas sí aparecen a edades más tempranas. Nuestros niños y jóvenes, han vivido y siguen haciéndolo, el miedo o la interrupción de proyectos y, han sentido y comprobado, que sus derechos y libertades se han visto relegados a un último puesto.

    El Nuevo Atlas de la Salud Mental de la Organización Mundial para la Salud (OMS) publicado el pasado año, puso de manifiesto datos que revelaban un fallo a nivel mundial en la ayuda en salud mental. Los españoles tenemos más en mente nuestra salud física. Esta es la preocupante idea que dejamos a las generaciones que vienen detrás y nos toman como ejemplo. Según la OMS, se espera que en 2030 las cifras en depresión aumenten considerablemente.

    Como profesional en educación, la labor de los centros educativos es clave para atajar esta situación. Los menores y adolescentes necesitan herramientas para reconocer, atajar y expresarse acerca de sus problemas. Su vía puede dirigirse a esconder sus problemas y desarrollar un miedo al fracaso y a defraudar a sus padres. Los educadores de colegios e institutos deberían disponer de recursos y formación para prevenir e intervenir en situaciones complicadas.

    Según Rocío González, psicóloga infanto-juvenil, es crucial que las familias estén atentas ante cambios de interés en los hijos, al uso excesivo de las redes sociales o presentan desidia, negativismo, baja autoestima y a nivel orgánico: dolores de cabeza o de estómago frecuentes. “Los padres han de buscar espacios de conexión con sus hijos pese a las demandas laborales y la rutina diaria y que los hijos se sientan reconfortados. Resulta necesario hablar de las emociones desde la niñez, corregir las conductas en privado y validar las emociones”, refiere la psicóloga. Ante cualquier duda, la profesional recomienda, consultar con un especialista.

    Sería adecuado desarrollar un plan de intervención integral de mejora de los servicios de salud infanto-juvenil, pero, además, “una mejora de la calidad de vida de las personas a nivel social”. “Los factores psicosociales, aún no suficientemente reconocidos por la medicina, influyen decisivamente en los procesos de salud y enfermedad”, sostiene José Luis Gonzalo Marrodán, psicólogo clínico, miembros de la RED APEGA de profesionales.

    “La erradicación del maltrato en todas sus formas, un poderoso y evitable factor asociado a la aparición y mantenimiento de trastornos mentales, es un desafío si como sociedad queremos, como dice el psiquiatra Rafael Benito, “neuroproteger” a nuestros chicos”, apunta Marrodán.

    “Los niños y jóvenes cuyos padres o referentes adultos no son figuras de apego seguras tienen más probabilidades de sufrir trastornos mentales y/o de tener peor pronóstico ante estos. Por eso cuidar la salud mental y apoyar a los padres en el ejercicio de su parentalidad es cuidar de los niños y jóvenes también”, declara el además formador.

    El experto en psicología infantil, conviene que estar rodeado, como red de apoyo, de personas a las que recurrir como refugio seguro, afectivo y contenedor, “con esos tutores de resiliencia, como les llama el padre de la resiliencia Boris Cyrulnik, facilitará que nuestros chicos avancen”.

    Aunque hoy en día existe mayor sensibilidad y menos estigmatización en la salud mental, todavía queda mucho por hacer.

    10 feb 2022 / 01:00
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