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ENTREVISTA
Marco Zagal. Profesor Montessori e investigador en Neurociencia

“Tiene que haber un sistema educativo que no castigue cada vez que el niño se equivoque”

“Muchos profesores terminan sintiendo que la verdadera universidad empieza cuando entran en la escuela”, apunta este profesor, que se cuestiona el sistema educativo actual. Defensor, y profesor, del modelo Montessori –ideado por la educadora y médica italiana María Montessori a finales del siglo XIX– persigue “lograr una escuela más humana para que desde ahí podamos construir una mejor sociedad”.

Marco, sinceramente, no sé qué método de enseñanza es mejor. Imagino que depende mucho de la sociedad, de las circunstancias de cada país... pero hay quien piensa que el sistema que tenemos es penoso.

Yo diría más bien desenfocado. El mejor sistema es aquel que pone en el centro del proceso de aprendizaje al niño o a la niña en su concepción integral. Es decir, que tenga en cuenta tanto su comportamiento, como su biología, su psique y sus emociones. Creo que eso es clave y a mí, aunque suene raro, me alegra que se esté comenzando a cuestionar el sistema, cuando la norma era de aprender con dolor.

Actualmente, el sistema educativo va dirigido a intelectualizar al ser humano y no a aportarle un desarrollo integral. Lo que nosotros trabajamos tiene que ver con humanizar la educación. Por eso tiene que haber un sistema educativo que no sea punitivo, que no castigue cada vez que el niño se equivoca.

Permanentemente se sancionan los errores de los niños, un ejemplo son las notas, que cuantos más errores, más baja es la nota que se obtiene. Esto debería ser al revés, el error es una parte fundamental del aprendizaje y hay que promoverlo y no castigarlo.

Además, no todos los profesores son vocacionales. Y eso no ayuda.

Absolutamente, la vocación es fundamental, para los profesores y para cualquier profesión. Cuando haces algo que amas, algo que te gusta, con pasión, los resultados siempre son muy diferentes.

Efectivamente, la vocación es un tema también neurálgico en la formación del profesorado. Lamentablemente, tanto aquí en España como a nivel hispanoamericano, las notas de acceso a la carrera de magisterio son bajas y, en muchos países de Latinoamérica, eso se traduce en salarios bajos. Allí son una de las profesiones más mal pagadas. Pero también afecta el hecho de que es una carrera muy enjuiciada, todo el mundo se siente con el derecho a señalar a un profesor cuando algo sale mal. Todo esto influye en la formación del docente, que ya parte de una carrera eminentemente teórica para una actividad eminentemente práctica.

Muchos profesores terminan sintiendo que la verdadera universidad empieza cuando entran en la escuela, ya que es allí donde empiezan a darse cuenta de que prácticamente todo lo que aprendieron en la universidad no les sirve para nada. Eso también socava la vocación.

La gran diferencia con otras profesiones es que el profesor está diariamente trabajando con niños. Lo que haga o no haga un profesor va a influir en el desarrollo de ese niño.

Que un alumno tenga miedo de un profesor, Marco...

Esto evidentemente no debería ocurrir. No obstante, esto sucede cuando no se siente querido, no se siente visto por el profesor. Esto va muy ligado con lo que decíamos sobre la vocación del profesorado.

¿Cuáles son las líneas básicas del modelo Montessori?

Toca la dimensión social, la intelectual, la afectiva y emocional del niño. Por lo tanto, estos son los ejes centrales. No se concibe al niño como un mero receptor de información, sino que se le ve como un protagonista activo de su conocimiento. Esto se consigue a partir de las distintas actividades que realiza en el aula, de las distintas formas de comprender el mundo, de todo un trabajo sensorial de activación de los cinco sentidos y a través de un trabajo riguroso. Desde la manipulación, refiriéndome al aprendizaje con las manos y esto está estrechamente ligado al desarrollo del pensamiento concreto... cuanto más pueda explorar y más pueda tocar el niño el mundo, más se va a apropiar de ese conocimiento para darle un sentido por sí mismo. Ese es un tema radicalmente diferente en la educación Montessori. El niño aprende con un sentido de para qué hacer eso, no simplemente porque hay que preparar un examen. Entonces se crea una relación muy directa con el disfrutar aprendiendo, desde la autorresponsabilidad, desde la autonomía.

Por este motivo, todo el trabajo que se realiza en el aula va principalmente enfocado a ayudar a que el niño conquiste su propia independencia. Por ejemplo: ponerse de pie, la capacidad de volverse un ser pensante o intelectual, que sepa comunicar, que sepa leer, que sepa desarrollar operaciones matemáticas en contexto... en la vida, que sea capaz de tomar con sus manos el conocimiento y poder aplicarlo a distintos contextos en esa etapa tan bella que es la infancia...

Otro pilar fundamental es el movimiento. El niño debe moverse, es una educación que promueve mucho el movimiento y a través de esto también promueve que el niño se equivoque. El error es una herramienta fundamental para que el niño aprenda desde el descubrimiento y desde el disfrute de aprender... Creo que hemos construido un sistema educativo muy frío, muy rígido, muy duro muchas veces, que estigmatiza mucho a los buenos y a los malos alumnos cuando en realidad lo que hay que promover es el respeto por la diferencia. Es tanto así que también se promueve la inclusividad... y esa es una cuestión que se conoce muy poco. La diversidad es el entorno natural en el que los niños van a vivir cada día. Eso les va a ayudar a sentirse mejor, a aprender mejor, a sentirse aceptados socialmente.

Parece fantástico, pero no es ir contracorriente?

Para nada es ir contracorriente, al revés. Centrar el proceso de aprendizaje y enseñanza en las necesidades del niño responde a una necesidad biológica de las etapas del desarrollo por las que pasa desde su nacimiento hasta su adolescencia.

Nuestras proyecciones a partir del trabajo que hemos ido realizando en el acompañamiento a escuelas, de investigaciones en las que hemos participado y de la literatura científica en el campo educativo, vemos que cada vez modelos de escuela más abiertos, más activos, donde los niños no estén sentados uno tras de otro, van a ser la tendencia hacia donde tiene que caminar el sistema educativo.

Pero no todo el mundo se lo puede permitir, ¿verdad?

Lamentablemente esto es así, la educación Montessori, particularmente durante el siglo XX, se ha caracterizado por ser una educación elitista y solo accesible para la gente con mucho capital económico. Eso en su origen no era así. Durante el siglo XX ha habido una especie de división. Por una parte, la mayoría se está centrando solamente para la elite, para colegios caros, para gente con mucho dinero. Pero también se ha ido desmembrando otra parte precisamente inspirada por la idea original, por la visión de una sociedad pacífica, colectiva y cooperativa que promovía Maria Montessori.

Estamos trabajando en distintos proyectos, de hecho, tenemos un programa de transferencia de educación al sistema escolar tradicional que está teniendo mucho éxito y que ha tenido muy buenos resultados en los distintos sitios donde lo hemos implementado. Con estos programas, los profesores se dan cuenta que pueden hacer grandes cambios con pequeñas cosas.

Como organización, tenemos una convicción muy firme y es que la riqueza metodológica, la pedagógica y la más completa esté al alcance de todos los niños del planeta.

Si una persona matricula a su hijo en un centro que aplica este modelo, qué ocurre cuando el alumno llega a Bachillerato.

No pasa nada. Estará más adaptado a los cambios que se dan en el Bachillerato un alumno que trae incorporadas dinámicas de una escuela que está más asociada con la vida de hogar, que otro que viene de una con una dinámica más militarizada, más basada en una disciplina de la inmovilidad y la obediencia.

Los niños que se educan en Montessori son personas que se acostumbran a ser dueñas de sus decisiones, a ver los desafíos como cuestiones que hay que afrontar y no como muros infranqueables, que desarrollan la creatividad, son personas que desarrollan la capacidad de comunicación.

Esto debe cambiarse
“Los alumnos no se lo pasan bien”

Con la pandemia, ¿de qué manera se han visto afectadas las escuelas? ¿Y la formación?

“Esta pregunta me hace recordar al gran pedagogo italiano Francesco Tonucci, autor de ‘La ciudad de los niños’, quien dijo que el hecho de que los niños tengan que estar ahora formándose ‘online’ es la principal muestra, de que la educación, como la hemos heredado del siglo XX, no sirve para nada. Porque los niños no aprenden, no se lo pasan bien, van con miedo, no disfrutan en la escuela más que el hecho de estar con sus amigos de clase. Ahora en tiempos de pandemia, es justamente la amistad con los compañeros lo único que echan de menos.

Por otro lado, hay un analfabetismo digital muy importante en buena parte de la población adulta, y la pandemia nos ha obligado a meternos de lleno a aprender sobre este campo. Se ha tenido que aprender a usar la tecnología y a la vez hacer clases tradicionales”.

14 feb 2021 / 01:01
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