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ENTREVISTA
Félix J. Palma / Escritor y profesor de escritura

“Tuve que reinventarme si quería que la escritura fuese mi medio de vida”

De lo que ya no estoy tan seguro es de que el talento sea un requisito para contar una historia, publicarla y alcanzar los primeros puestos de las listas

{Sanlúcar de Barrameda 1968} es escritor y profesor de escritura. Ha publicado cuatro libros de cuentos y siete novelas, siendo su saga más conocida la Trilogía Victoriana. Su obra ha recibido numerosos premios literarios, se ha traducido a más de treinta países y ha sido bestseller del New York Times. En su faceta de profesor, ha publicado Escribir es de locos (2021), un manual de escritura donde combina teoría literaria y experiencias personales en la que explora su faceta como coach literario.

El futuro para los protagonistas de tus novelas victorianas era el año 2000, ¿Hemos sentido los efectos dos décadas después?

A mí, nacido a finales de los 60, pensar que ya estamos en 2022, en ese futuro de trajes plateados y coches voladores que atisbaron los autores de los cincuenta, me produce vértigo. Ya hemos rebasado el futuro de docenas de historia de ciencia ficción, desde Blade Runner a Regreso al futuro, y lo que vemos a nuestro alrededor es tan normal (puede que por la fuerza de la costumbre) que ahora son los 70 y 80 los que se me antojan mundos de ciencia ficción. Cuando llegó el 2000, los ordenadores se mantuvieron obedientes, y creo que en España solo fallaron algunos parquímetros, por lo que en este caso no se cumplió el dicho de que la realidad siempre acaba superando a la ficción.

En todas tus novelas se aprecia un ir y venir a través de la trama, jugando con el pasado y el futuro: ¿Qué puede haber de ético y metafísico en viajar en el tiempo? ¿Es para ti una filosofía de vida?

Bueno, más que una filosofía de vida -aunque no voy a negarte que una parte de mí, ese 30% que no es agua, es nostalgia pura-, el viaje en el tiempo es uno de los generadores de tramas más inagotables que existen, tanto si lo usas como argumento como si solo lo empleas estructuralmente, alterando la cronología de las historias. En cuanto a si es ético viajar en el tiempo, descubrir lo que no nos corresponde saber todavía (al futuro) o corregir lo ya vivido (al pasado), yo diría que no, como cualquier novela de viajes temporales nos advierte: si uno manipula la corriente temporal siempre acaba empeorando las cosas. Creo que la ética del ser humano se basa en la naturaleza irreversible de nuestros actos.

¿Cielo, caos o tiempo?¿Cuál ha sido tu hoja de ruta para este mapa?

Yo creo que las buenas novelas están hechas de tiempo, o de paciencia, si lo prefieres. Ninguna novela sale perfecta a la primera. Generalmente, una novela se hace en la corrección. Hay dos maneras de escribir una obra maestra: contando con una mente prodigiosa o con todo el tiempo del mundo. Ambas cosas son inalcanzables para la mayoría de los mortales. Yo tardé siete años en escribir mi Trilogía Victoriana, insuficiente para lograr un producto sobresaliente, pero suficiente para aprobar.

Ser escritor, ¿es una cuestión de talento, algo que puede aprenderse o puede llegar a ser como el abrazo del monstruo, en alusión al argumento de tu novela?

La escritura, como cualquier otro arte, tiene una parte de talento y otra de técnica. Lo primero se tiene o no se tiene, no hay vuelta de hoja. La segunda, en cambio, hay que aprenderla, y sirve para domar el talento, para encauzarlo y que no se desborde como una fuerza de la naturaleza. De lo que ya no estoy tan seguro, analizando el mercado editorial actual, es de que el talento sea un requisito para contar una historia, publicarla y encaramarse a los primeros puestos de las listas de venta.

Mujeres escritoras y ciencia ficción, ¿Cuál es el panorama editorial actual?

En España, al contrario que en otros países, el género fantástico es minoritario, y por tanto, no da para vivir a sus autores. Eso hace que no exista la figura del escritor de fantasía profesional (o que sea una rara avis). Yo empecé escribiendo ciencia ficción, que es mi género favorito, pero tuve que reinventarme si quería que la escritura fuese mi medio de vida. Hoy en día, la fantasía sobrevive en la novela juvenil, donde el elemento fantástico es más un aliciente que una tara. Si tomamos como ejemplo a Elia Barceló (ya que me preguntas por mujeres), considerada en los noventa como la Dama de la Ciencia Ficción española, veremos que ya apenas publica obras de ciencia ficción, que se ha hecho un nombre en la novela juvenil y el thriller de época. De todos modos, hay autoras como Sofia Rhei, Susana Vallejo, Concepción Perea o Aranzazu Serrano que se están labrando una trayectoria dentro del fantástico pese al desolador panorama.

¿Por qué la literatura española
es más realista y produce me-
nos ciencia ficción que otros países?

Eso quisiéramos saber todos los que amamos el género. Pero es la pura verdad: el monopolio que en nuestro país siempre ha ejercido el realismo ha sofocado los escasos brotes fantásticos que han intentado fructificar a lo largo de nuestra historia literaria. La fantasía siempre ha sido menospreciada por el grueso de los autores españoles, dicen que en la dictadura se consideraba incluso subversiva.

Poe y Hoffman apenas ejercieron influencia sobre nuestros autores y solo el boom latinoamericano de los sesenta logró seducir a las nuevas generaciones con esa variante poética de la fantasía bautizada como realismo mágico. Pero no fue hasta la década de los ochenta, gracias a la labor de autores como José María Merino, Pilar Pedraza o Cristina Fernández Cubas, cuando el fantástico dejó de ser tratado de forma marginal y empezó a merecer la atención de la crítica académica, que veía en el realismo una característica esencial y definitoria de la literatura española. Con un pasado semejante, es normal que el lector español no esté educado en la fantasía. Quizás considere que leer sobre mundos que no existen es una pérdida de tiempo, que la fantasía no tiene nada que enseñarle, y el esfuerzo de leer ha de recompensarse con la ampliación del conocimiento.

Los escritores de fantasía y ciencia ficción soléis tener visión de futuro y capacidad predictiva, ¿Hay alguna profecía autocumplida en alguno de tus libros?

El único futuro que aparece en mis libros es el año 2000 de la Trilogía Victoriana, que estaba inspirado en el futuro que pintaban artistas del XIX como el francés Jean-Marc Coté, y por desgracia ya sabemos que estéticamente el futuro es mucho menos adorable.

11 jul 2022 / 00:00
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