Seis pueblos minúsculos y casi deshabitados para desconectar: uno está pegado a Santiago de Compostela

Estos pueblos pequeños son un destino fantásticos para aquellos que abogan por unas vacaciones tranquilas, uno de ellos a un paso de Santiago de Compostela

Son muchos los que escogen un turismo de menos aglomeraciones y tranquilidad. Las escapadas rurales de fin de semana están más de moda que nunca y la revalorización del campo tras la pandemia y el cada vez más frenético ritmo de la ciudad hacen que llegue el viernes y solo tengamos ganas de desconectar.

El rural nos permite volver a sentir el contacto con la naturaleza, disfrutar del aire fresco y, sobre todo, olvidarte de las aglomeraciones de la ciudad por, al menos, unos días.

Por ello, hoy os traemos 6 pueblos muy pequeños que son perfectos para desconectar, respirar aire puro y olvidarnos por unos días de todo lo demás.

Peñalba de Santiago, León

Peñalba de Santiago es, con solo 21 habitantes, el pueblo más pequeño de todos. Ahí no solo podremos contemplar casitas típicas de montaña con su piedra, pizarra y madera; también una iglesia al estilo mozárabe y regalos de la naturaleza que rara vez se ven fuera de la televisión.

Los bosques de robles y cascadas naturales del Valle del Silencio son los escenarios perfectos para olvidarnos de esos altos edificios que no siempre sacan nuestro mejor humor.

Valverde de los Arroyos, Guadalajara

Valverde de los Arroyos es una oportunidad para hacer escapadas partiendo desde Madrid. A diferencia de la capital, allí no veremos por las calles ni rastro de cables de telefonía, pues están prohibidos para conservar la pureza del lugar.

Aunque lo que sí podemos hacer en este municipio de 94 habitantes es conocer la mítica Iglesia de San Ildefonso, del siglo XII, y sentirnos pequeñísimos ante las Chorreras de Despeñalagua: unas cascadas de 120 metros, ojo.

Viniegra de Arriba, La Rioja

Como dice su nombre, Viniegra de Arriba se encuentra bien arriba, rodeado de picos que rozan los 2.000 metros de altitud

Forman parte de la Sierras de la Demanda, Urbión, Cebollera y Cameros, un lugar donde perdernos en la Laguna del Glaciar e incontables montañas que lo han visto todo: desde la construcción en el siglo XIII de la Ermita de la Magdalena hasta la tranquila cotidianidad que tienen hoy sus 39 residentes. ¿Podría haber llegado el momento de visitarles?

Baguergue, Lleida

Flores rojas, blancas o violetas adornan las calles de Baguergue durante todo el año, un casco histórico perteneciente al Patrimonio Arquitectónico de Cataluña y la inmensidad de la Vall d’Aran contemplada a 1.419 metros de altitud.

Estos son algunos de los distintivos de Baguergue, un pueblo al que dan vida sus 105 vecinos y que es capaz de dejar sin palabras a sus visitantes. Los Pirineos siempre han tenido cierta magia y, ahora, tenemos más razones que nunca de pisarlos todas las veces que nos diga nuestro instinto.

A Ponte Maceira, Santiago de Compostela

Otro de estos pequeños pueblos que merece la pena visitar es, sin duda, A Ponte Maceira. Es un punto de referencia en el peregrinaje del Camino de Santiago, tiene un puente medieval digno de la escenografía de un cuento y unos molinos de agua que te transportarán a tiempos muy lejanos.

Y, por si esto fuera poco, se encuentra a solo 21 kilómetros de Santiago de Compostela. Esta podría ser una buena excusa para lanzarnos a la carretera y descubrir las ventajas del turismo rural. Es tan bonito que hasta Correos le ha hecho su propio sello.

Robledillo de Gata, Cáceres

Sobran los motivos para decir que Robledillo de Gata parece sacado de un viaje al pasado: hay construcciones hechas de barro, madera y piedra; parte de los cimientos de su casco antiguo se halla en la pendiente de una montaña y cuenta con pasillos subterráneos que conectan algunas de las casas de sus 120 habitantes. ¿Preparado para un regreso al pasado?