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Los Gallegos del Año, todo un ejemplo para mirar al futuro con optimismo

El gran esfuerzo y compromiso con Galicia que demuestran en el desempeño de sus trabajos representan el mejor aval // “Galicia está a crear un ‘lobby’ entre a elite mundial máis exquisita”, asegura Jorge Mira // La Fundación Rosalía pide la colaboración para el aniversario de ‘Cantares gallegos’

Claro ejemplo de que, especialmente en tiempos difíciles como los actuales, es en el trabajo sin descanso de destacados profesionales como ellos donde reside la clave para poder mirar al futuro con optimismo, los galardonados mes a mes con los premios Gallegos del Año del Grupo Correo Gallego tuvieron ayer palabras de agradecimiento por dicho reconocimiento, así como para los equipos con los que desempeñan sus respectivas actividades profesionales.

Distinguido en octubre, el catedrático de Electromagnetismo y coordinador del programa Conciencia, Jorge Mira, explicó que a través de esta iniciativa, que cada año proporciona la visita de varios premios Nobel, “Galicia está a crear un lobby entre a elite mundial máis exquisita, porque esa xente marcha sendo amiga de Galicia”.

Como presidenta de la Fundación Rosalía de Castro, galardonada en noviembre, Helena Villar Janeiro interpretó el premio como “homenaxe á escritora que se converteu nun dos símbolos de Galicia”, y anunció que “estamos a preparar unha grande celebración do sesquicentenario da publicación de Cantares gallegos” en 2013, para la que “facemos un chamamento de colaboración á xente de ben e a todas as institucións”.

El productor y cofundador de Bambú Producciones Ramón Campos Suárez, premiado en diciembre, atribuyó a su mujer y a sus hijas la fuerza que le permite soportar la morriña, y reconoció que “escribir estas verbas de agradecemento foi moito máis difícil que calquera guión”.

Felipa Jove, presidenta de la Fundación María José Jove y galardonada en enero, indicó que a través de dicha institución trabajan a favor de la infancia y la discapacidad para “consolidar los valores de mi hermana María José, una mujer trabajadora, líder, pero también madre dedicada e implicada en proyectos de carácter social”, y recordó que también María José fue premiada en 2001.

La Real Filharmonía de Galicia, que obtuvo el Gallegos del Año en febrero, agradeció el premio ofreciendo la Sinfonía número siete en la mayor, Opus noventa y dos (último movimiento), de Beethoven.

El galardonado en marzo, el jefe del servicio de Cardiología del CHUS, Juan Ramón González Juanatey, definió el sistema sanitario público como uno de los mayores logros de nuestra sociedad, y consideró necesario para garantizarlo “incorporar estrategias que impliquen a los ciudadanos para dar valor al acto médico, optimizar el consumo de recursos no solo terapéuticos, sino también de pruebas diagnósticas”.

El arquitecto Pablo Costa, distinguido en abril, afirmó que “falar de Compostela é falar das inquedanzas dun pobo, dos seus esforzos, da síntese creadora das súas xentes, como facho de identidade das culturas e intervencións que iluminan ao país galego”.

María José Alonso Fernández, catedrática de Farmacoloxía, agradeció su galardón de mayo considerando “qué sentimiento más placentero puede haber que formar a jóvenes, compartir ideas y trabajar en equipo”, y tuvo una mención especial para su mentor, José Luis Vila Jato, “que me guió desde los inicios de mi tesis hace 30 años, depositó en mí su confianza y me dio alas”.

El periodista Enrique Beotas, premiado en junio, señaló que “desde que tuve uso de razón supe que Europa era mi destino, España mi patria y Galicia mi matria”, y quiso dedicar su distinción al editor de honor del Grupo Correo Gallego, Feliciano Barrera, a quien definió como “un editor serio, honorable, trabajador y justo”.

Abel Vázquez Raña, empresario afincado en México y distinguido en julio, recordó que “en 2000 tuve un problema gravísimo de salud, y gracias al doctor Javier Pasín hoy estoy aquí, encantado de la vida”.

La galardonada en agosto, la pintora Menchu Lamas, afirmó que “la pintura y las artes visuales construyen un paisaje simbólico que ayuda a definir las coordenadas de un país”.

SAGA DE SABIOS

Hermanos Gómez-Reino
Pertenecientes junto a su hermano Juan a una conocida saga de destacados catedráticos, Carlos y Enrique Gómez-Reino agradecieron ayer su ingreso en el “podio de los Gallegos del Año, por el que pasaron ilustres figuras de gallegas y gallegos a lo largo de las ediciones anteriores”, aseguró el jurista; quien además tuvo “un recuerdo afectuoso para Antonio Castro”, recientemente fallecido.
Por su parte, Carlos Gómez-Reino recurrió a su disciplina, la física, para jugar con sus límites, y señaló que “ir al pasado es paradójico, salvo que me convierta en un neutrino superlumínico para ir a un lugar y volver antes de haber salido”.

 

28 oct 2011 / 00:00
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