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"Me siento franciscanamente orgulloso de ser gallego, amo Galicia. Graciñas"

Monseñor José Rodríguez Carballo, Gallego del Año, quiso compartir su premio con todo el mundo // Afirmó sentirse compostelano y pidió que se conserven las raíces culturales

"Graciñas". Con esta sencilla palabra comenzó monseñor José Rodríguez Carballo su discurso por haber sido distinguido como Gallego del Año. "Para mí graciñas es la palabra más hermosa del vocabulario, porque nos hace reconocer lo que recibimos de los demás".

Monseñor Carballo quiso extender ese agradecimiento a los que siempre han estado a su lado. "Para mí la vida es un regalo de Dios, por lo que me mimó el Señor; de mis padres, Anxo y Celia, que me educaron; y de mi familia y mis amigos, con los que tuve momentos de alegría y luto. Entre esos amigos estáis vosotros, el Grupo Correo Gallego", señalaba, al mismo tiempo que se acordaba de sus vecinos de Lodoselo o de su familia franciscana. "Graciñas a todos por lo que me disteis y me seguís dando".

El arzobispo de Belcastro reconoció que cuando le comunicaron el galardón se sintió un poco incómodo. "¿Por qué a ti? Esa era la pregunta que se hacía San Francisco. Muchos otros tienen más méritos que yo para recibir este premio. Muchos cientos de gallegos que trabajan fiel y devotamente, en condiciones muy duras. Hombres y mujeres de la Iglesia, que trabajan y ponen su vida al servicio del Evangelio", se cuestionaba.

Del mismo modo, consideró que este premio también podría haber sido para los ciudadanos de a pie o para los políticos "que trabajan honestamente para mejorar las condiciones de los gallegos. Pienso en las familias que con tanto sacrificio sacan adelante a sus hijos. Pienso en los vecinos de Angrois, que dieron un testimonio de su solidaridad". También tuvo su recuerdo monseñor Carballo para aquellos que se vieron obligados a marcharse lejos de su tierra para vivir. "Pienso en los emigrantes, que lejos de sus hogares, llevan con dignidad y orgullo el nombre de Galicia y casi siempre pensando en volver a ella. Todos ellos lo merecen mucho más".

"Acepto este reconocimiento con gratitud y alegría y lo comparto con todos ellos. Hoy somos muchos los gallegos que recibimos esta distinción. Graciñas", insistió de nuevo el también secretario de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica".

Por otro lado, recalcó su amor a Galicia y también a Santiago. "Me siento gallego por los cuatro costados. Llevo 16 años viviendo en Roma, pero en total llevo 24 años fuera de Galicia, pero esto no hizo sino aumentar mi amor por esta tierra".

De hecho, recordó una anécdota reciente con el papa. "En una audiencia me decía con una sonrisa que se notaba que era gallego". "Amo Galicia. Me siento franciscanamente orgulloso de ser gallego. Los gallegos tenemos un corazón tan grande como el mundo. Somos inclusivos, no excluyentes. Somos ciudadanos del mundo", remarcó.

También reconoció que se siente compostelano, ciudad en la que vivió muchos años, y en cuya Catedral fue nombrado recientemente arzobispo. "Me siento hijo de esta ciudad acogedora como pocas, europea y universal". Concluyó su intervención pidiendo que cuidemos nuestras raíces culturales.

25 oct 2013 / 00:00
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