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La apuesta de Feliciano Barrera por una Galicia integradora y moderna

El objetivo: fomentar la autoestima y poner en valor lo mejor de la sociedad gallega // La laboriosidad, el compromiso y la excelencia, en el ADN de estos galardones

    Corría el año 1990, aquellos momentos en los que Galicia empezaba de verdad a despertar de su longa noite de pedra para subirse al tren de la modernidad, cuando nuestro editor de honor, don Feliciano Barrera, creaba estos premios con un doble objetivo: fomentar la autoestima de los gallegos y poner en valor a mujeres, hombres, instituciones y empresas cuyo denominador común fuese amar, defender, prestigiar y modernizar Galicia, en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

    En octubre de aquel 1990, hace ahora 25 años, en la inaugural gala de entrega de los Gallegos del Año que tuvo lugar en el Hostal de los Reyes Católicos, Feliciano Barrera describió el espíritu de estos galardones: "Este premio que hoy entregamos es la primera piedra de una sucesión de distinciones anuales con los que EL CORREO GALLEGO reconocerá a aquellas personas que han dignificado a Galicia desde cualquier ámbito de la sociedad".

    Y citaba nuestro recordado editor, años después, que los premiados son ejemplo de "laboriosidad, compromiso y excelencia" en la defensa de los intereses de esta comunidad.

    Lo reconocía ayer mismo el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, cuando escribía que fue "Feliciano Barrera quien quiso emplear esta cabecera decana de Galicia para reconocer los paradigmas de (utilizando las mismas palabras que nuestro editor de honor) laboriosidad, compromiso y excelencia que posibilitan el desarrollo de la sociedad".

    "Sin duda alguna", añadía el presidente de España, "muy pocos han gozado de la autoridad moral de don Feliciano para premiar unas virtudes que él atesoró en grado eminente a lo largo de una vida tan fecunda como extensa".

    Pretendía el líder de EL CORREO durante casi cinco décadas, cuando decidió institucionalizar la entrega de estos premios, cambiar la imagen de una tierra en la que, como decía Castelao, "los gallegos no protestan, emigran" por una Galicia pujante, moderna, parte fundamental de España y con arraigado sentimiento europeísta ya que nuestro editor era de los que pensaban, como Goethe, que "Europa se hizo peregrinando a Compostela".

    "Y, ciertamente", volviendo a las palabras de Mariano Rajoy, "su labor en pro del pluralismo de la sociedad gallega y la puesta en valor de su rica cultura, así como su apuesta por la Galicia integradora y moderna que es la Galicia de hoy, constituyen una inspiración para todos cuantos amamos esta tierra y un ejemplo de cómo la responsabilidad y la visión de una sola persona puede repercutir benéficamente en todo el cuerpo social".

    Desde EL CORREO decimos hoy que, 25 años después, nos llena de orgullo comprobar que el sueño de un hombre bueno, generoso, emprendedor y audaz, cuyo mecenazgo trasciende el paso del tiempo, es una realidad tangible. La amplia nómina de premiados en este selecto club de los Gallegos del Año, vista con perspectiva histórica, es impresionante. Don Feliciano y su esposa doña Isabel Morate, padres de esta criatura que cumplió hace años su mayoría de edad, seguro que se sentirían orgullosos al alcanzar nuestro primer cuarto de siglo distinguiendo a los mejores. Es un relato en positivo de 25 años que cambiaron la historia de Galicia.

    24 oct 2014 / 00:00
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