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Cinco deportistas paralímpicos, en el olimpo del club Gallegos del Año

Sus nombres: Susana Rodríguez, Agustín Alejos, David Mouriz, Martín de la Puente y Chano Rodríguez // Todos ellos comparten espíritu de sacrificio, fuerza de voluntad y resiliencia

    Todo un reto. Para estos deportistas paralímpicos que compitieron en Río de Janeiro, cada día es una nueva oportunidad que aprovechan para demostrar que las limitaciones y los obstáculos –muchos de ellos personales– se pueden superar. Eso sí, no sin grandes dosis de sacrificio, fuerza de voluntad y resiliencia.

    La triatleta Susana Martínez Gacio (Vigo, 1988), los baloncestistas Agustín Alejos Alonso (Vigo, 1987) y David Mouriz Dopico (Ferrol, 1982), el tenista Martín de la Puente Riobó (Vigo, 1999) y el nadador afincado en Vigo Chano Rodríguez Veloso (Cádiz, 1957) son cinco personas ejemplares que han llamado la atención de las redacciones del Grupo Correo Gallego para que, por unanimidad, fuesen elegidos miembros del club Gallegos del Año.

    Con el objetivo de conocerlos un poco más de cerca y comprobar que la humildad es su máxima virtud, han respondido a este breve cuestionario.

    ¿Cómo asume este galardón una persona como usted, que no se rinde nunca?
    SUSANA: Es la segunda vez que recibo un premio Gallegos del Año y es un honor. Es un galardón social que es más gratificante que cualquier deportivo.
    AGUSTÍN: Es un orgullo el haber sido elegido entre tantos deportistas de nivel que hay en Galicia, y ver que tanto sacrificio al final merece la pena.
    DAVID: Muy agradecido porque reconocéis el trabajo realizado durante todo este tiempo y orgulloso por recibirlo y formar parte de los galardonados.
    MARTÍN: El premio otorgado por EL CORREO es el mejor broche posible para un año que deportivamente ha sido increíble. Los adaptados tenemos dos caras. La deportiva, equiparable a cualquier otro deportista de elite que se esfuerza. Y por otra, la personal de los que hemos tenido que ­pasar situaciones muy duras que nos han ayudado a ser más fuertes.
    CHANO: Lo asumo con con una gran alegría y, sobre todo, como un reconocimiento al trabajo que hacemos muchísimos deportistas.
    ¿Qué imagen de Galicia cree que proyecta con su labor en el exterior?
    S.: Soy gallega por los cuatro costados y estoy muy orgullosa de ello. Siempre hablo a toda la gente que conozco allá donde voy de esta tierra y llevo algunas fotos en el móvil.
    A.: Creo que a Galicia se la ve como un lugar del que salen excepcionales personas, tanto deportistas, como científicos, empresarios, etcétera.
    D.: La de un gallego ­que se siente orgulloso de su tierra, de su cultura y, sobre todo, de su gente.
    M.: En el caso del tenis en silla de ruedas, Galicia es una potencia nacional, somos los actuales ­campeones de España por comunidades. Creo que en los últimos años, se han hecho las cosas bien en el ­deporte gallego.
    Ch.: Somos grandes pues la historia nos ha hecho ser luchadores natos y tenemos grandes personalidades en todos los ámbitos.
    ¿Qué valores les gustaría transmitir a los jóvenes?
    S.: La cultura del esfuerzo y el respeto a las personas. Eso es lo más importante.
    A.: Si quieres aspirar a ­algo o hacer algo ­importante en la vida, hay que arriesgarse y hacer sacrificios para conseguir lo que se desea.
    D.: Constancia, sacrificio, humildad, seguridad, ilusión y ambición. Para mí son valores básicos para conseguir las metas o los sueños que te propongas.
    M.: Que no se rindan nunca, que aunque los ­objetivos que se marquen sean muy altos o duros de conseguir, sólo con el proceso para intentarlo ya ­merece la pena.
    Ch.: La constancia es lo principal para realizar todo lo que te propongas.
    ¿Cómo entrena su mente para superarse cada día?
    S.: Mi mente no la entreno de ninguna manera en especial... superarse cada día, o lo que yo llamo ser mejor cada día es, simplemente, una forma de ser. Supongo que algo tiene que ver el haber vivido en un entorno que desde pequeña me cuidó y a la vez me exigió mucho.
    A.: Yo me marco retos a corto plazo que me lleven a hacerme un mejor deportista y una mejor persona.
    D.: Disfruto muchísimo con el deporte que practico, y por eso no me cuesta estar motivado.
    M.: Los deportes individuales son duros en la parte mental. Aquí si te desconectas, estás fuera, aunque seas el favorito del torneo. Además, mi entrenador, Javier Currás, me insiste en jugar todos las bolas como si fuesen las más importantes del partido, y eso... agota.
    Ch.: Con ganas y con alegría pensando no sólo en el objetivo inmediato, sino también en el futuro.
    ¿Cómo hizo frente a los obstáculos?
    S.: Los comienzos siempre son difíciles sobre todo en un deporte como el triatlón en el que necesitas mucho material, competir de manera continuada...
    A.: Sin Pablo Beiro no hubiese empezado nunca a jugar y no hubiese ­conseguido nada de lo que he hecho.
    D.: Independientemente de la índole que sean, me enfrento con tranquilidad e intentando que no me desvíen del objetivo marcado.
    M.: Me dedico al deporte de alto nivel compaginándolo con los estudios. Y eso es realmente complicado. En el instituto de IES O Castro en Vigo me han dado facilidades.
    Ch.: Los obstáculos que me ido encontrando en el camino, lejos de achicarme, me han dado fuerza para seguir adelante. Lo mejor que me ha ocurrido en estos Juegos de Río es que han sido los primeros de mi ­historia en que no he conseguido subir al podio y esto me motiva para continuar peleando.
    ¿Recuerda su primer día de entrenamiento?
    S.: Cuando empecé a competir con diez años en atletismo. Recuerdo que había intentado hacer salto de longitud más veces y no sabía calcular la distancia porque no veía bien... y allí la entrenadora utilizaba el sonido y contaba los pasos hasta la línea de batida... El primer día salté casi cuatro metros.
    A.: Mi primer día de entrenamiento fue en las escuelas del CD AMFIV en Vigo, recuerdo que me llamó la atención lo divertido que era manejar la silla.
    D.: Sí. Fui con mi padre y me dejaron una silla que me sobraba por todos lados (no había sillas a medida como ahora), pesaba mucho y estaba supernervioso. Desde ese momento ya me enganché al baloncesto.
    M.: La primera vez que vi la silla de ruedas no me quise montar, pero el entrenador de mi club de esa época, Héctor Vázquez, y el tenista Álvaro Illobre insistieron en que probase. Al día siguiente ya me empezó a gustar, podía hacer lo que más me ilusionaba.
    Ch.: El primer entrenamiento es algo que no olvidas. En nuestro caso el agua hace que eliminemos las barreras físicas que nos encontramos a diario.
    Me gustaría que cada uno de ustedes ­hiciera una autodescripción.
    S.: Soy una chica muy luchadora en cualquier cosa que haga.
    A.: Me considero una persona tranquila, un apasionado del básquet, muy competitivo, odio perder, y eso me lleva a intentar mejorar cada día.
    D.: Soy una persona reservada. Soy hogareño, amigo de mis amigos, familiar, competitivo, tenaz.
    M.: Creo que soy un chico normal. Estoy rodeado de una familia y un entorno que siempre me han ­considerado como uno más y que me han enseñado que solamente a través del esfuerzo y del trabajo se consiguen las cosas.
    Ch.: Fiel, constante y comprometido con todo lo que me propongo.

    07 dic 2020 / 07:13
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