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Protestan en varias ciudades de España contra la modificación de la ley de ciencia // Argumentan que no resuelve los problemas de precariedad y falta de estabilidad // No ven un firme compromiso en los políticos // El panorama desmotiva a científicos que optan por abandonar su carrera TEXTO Íñigo Caínzos

Los investigadores salen a la calle para reclamar condiciones dignas

Condiciones dignas. Estabilidad. Posibilidad de hacer una carrera profesional con continuidad. Son tres de las demandas fundamentales de los investigadores. Este jueves salen a la calle para protestar contra la reforma de la Ley de Ciencia en la que trabaja el Ministerio que pilota Pedro Duque. Una marea roja en varias ciudades de España, entre ellas Santiago, en la plaza del Obradoiro, para reclamar que el anteproyecto se paralice y una mayor negociación con los colectivos afectados.

En la protesta de Santiago estarán tres investigadores gallegos con historias diferentes: Paula Cerezo, técnica de gestión de investigación; Adrián Cordido, investigador sanitario del IDIS; y Andrés Pérez, que trabaja en la Universidade de Vigo. Coinciden en muchos de sus análisis pero aportan matices diferentes.

NO RESUELVE PROBLEMAS. Paula Cerezo tiene claro que la propuesta de modificación “non arranxa os problemas que hai en investigación, como a falta de estabilidade laboral”. Un punto en el que coincide Adrián Cordido. Ambos creen que “non se fixo en consonancia nin con traballadores nin con axentes de investigación”. Andrés Pérez lo define de una manera muy gráfica: “Es como la ley de caza, que no se discute con los conejos. Las leyes se hacen sin tener en cuenta a los colectivos afectados”. Los tres reiteran que “se necesita más negociación”, y Cordido reflexiona además que “se é unha reforma que non resolve problemas, é mellor que quede como está”.

PROBLEMA PROFUNDO. La precariedad de los trabajadores de la investigación es un mal estructural en España. Además, los tres enumeran otros problemas que afrontan: la falta de estabilidad o la ausencia de carreras profesionales bien definidas.

En un sector “súper competitivo”, lamentan que, además de desarrollar su labor profesional, tienen que destinar gran parte de su tiempo para conseguir fondos, no solo para sus proyectos, sino también para sus contratos.

“Con esta modificación se perpetuaría esta situación”, explica Paula Cerezo, que detalla que se contempla la implantación de la figura denominada tenure track, muy similar, según señalan los tres, a la Ramón y Cajal del sistema actual.

Lo que supone, según Cerezo, es que “despois de cinco anos de postdoctorado, podes acceder a esa figura dentro dun organismo. Serían outros cinco anos, e se supón que despois terían que estabilizarte”. Pero en la práctica no será así. Dependerá de la evaluación de la propia institución. Y si no sale adelante, “non terías dereito nin a estabilización nin despido”.

CIENCIA EN PANDEMIA. En medio de una crisis sanitaria, con las esperanzas puestas en la llegada de la vacuna, la ciencia está en el centro del tablero y sus carencias saltan a la luz. Cerezo apunta a que se han puesto de manifiesto los problemas y la dependencia de España, y pide “vontade política para tentar mudalo”. Cordido afirma que el coronavirus “puxo de manifesto que a ciencia é un pilar básico”. A Pérez, sin embargo, le da “miedo” que esta situación solo refuerce a la investigación sanitaria y se dejen las demás de lado.

BUENAS PALABRAS, POCOS ACTOS. Aunque no pierden la esperanza de que esta crisis pueda ayudar a resolver algunos de sus problemas, “a realidade é que de palabra os políticos poden dicir que interesa a ciencia e que a investigación pode ser o futuro, pero cando baixamos á terra e falamos de futuro, isto non é así”, lamenta Cerezo. Ella y Cordido denuncian que, en la negociación del convenio, el Gobierno gallego “pon trabas e negocia dunha maneira inmóbil”. “Négase a darnos estabilidade e a aprobar uns salarios dignos. Sentímonos agraviados, insultados”, ahonda Adrián Cordido, que agrega que “a Xunta négase a darnos un convenio que dignifique a nosa carreira”.

FUTURO. La falta de oportunidades hace que muchos opten por emigrar o abandonar la carrera. Adrián Cordido es ejemplo de lo primero. Está a punto de acabar la tesis, y las oportunidades “son escasas”. Tiene claro que se va a marchar a Estados Unidos, donde ya tiene conversaciones avanzadas. “O problema non é marchar, é volver. Se houbese posibilidades, falariamos de mobilidade, pero isto é emigración”.

Andrés Pérez, con 43 años de edad, lleva 15 enlazando contratos temporales, “sin visos de estabilización”. “Ya he aguantado demasiado”, comenta resignado y admite que “se pierde la motivación”. Este año dará sus últimos coletazos como investigador.

Por esto, a las seis de la tarde, los investigadores tratarán de teñir de rojo el Obradoiro. Para dar visibilidad al mal endémico que sufren los profesionales en España.

14 abr 2021 / 13:26
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