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EN LA VANGUARDIA CIENTÍFICA

El cazarrayos cósmico más grande del mundo tiene ‘garantía’ gallega

El observatorio que medirá las partículas más energéticas conocidas en el universo ocupa 3.000 km2 en la Pampa argentina // El grupo de Física de Astropartículas de la USC lidera la participación española y dirige 3 de los 21 equipos de análisis // El proyecto implica a 450 científicos de todo el mundo

Enrique Zas, en el centro de la imagen, con parte de los miembros del equipo de Física de Astropartículas de la USC - FOTO: RAMÓN ESCUREDO
Enrique Zas, en el centro de la imagen, con parte de los miembros del equipo de Física de Astropartículas de la USC - FOTO: RAMÓN ESCUREDO

IOLANDA CASAL • SANTIAGO   | 09.11.2008 
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El próximo viernes la física de astropartículas internacional está de fiesta. Es la fecha elegida para la inauguración oficial del observatorio Pierre Auger, el mayor detector de rayos cósmicos del mundo, que ocupa una superficie de 3.000 km2 en la Pampa argentina para desvelar los misterios de las enigmáticas partículas más energéticas conocidas en el universo. A la cita acudirá el grupo de Física de Astropartículas de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), la más activa de las cuatro instituciones españolas que participan en el proyecto internacional. Sus miembros están al frente de tres de las 21 grandes tareas en las que se organiza el análisis del detector y de sus datos.

El observatorio implica a unos 450 científicos de 17 países, organizados en 13 grupos de análisis de datos físicos y otros 8 sobre el comportamiento de los detectores. Enrique Zas, el director del equipo gallego, es el responsable del estudio de las cascadas cósmicas inclinadas y su colega Jaime Álvarez se encarga del equipo dedicado a la detección de neutrinos. Ángeles López Agüera está al frente del comportamiento de los detectores de partículas.

Junto al Nobel Cronin

La introducción de la línea de estudio de los neutrinos es además una aportación gestada entre los físicos gallegos y el premio Nobel James Cronin, el impulsor del laboratorio. Enrique Zas, su colega Gonzalo Parente y el británico laureado por la academia sueca hicieron a finales de los 90 los primeros cálculos sobre la viabilidad de la detección de neutrinos de altas energías en las instalaciones argentinas.

Aunque el observatorio no fue diseñado con este objetivo, Zas explica que sí podrían detectar alguna de estas escurridizas partículas, capaces de atravesar la Tierra e incluso el Sol y que son todo un desafío para la ciencia.

El grupo de la USC fue también protagonista del diseño del primer modelo de análisis de los rayos cósmicos inclinados. El método goza de una precisión similar a la obtenida en la detección de rayos cósmicos verticales y permite ampliar los eventos susceptibles de estudio en casi un 30%.

Los físicos gallegos completaron además la primera cota de fotones -del 5%- entre las partículas de altas energías que llegan a la superficie terrestre.

Y eso no es todo. El programa que usa el Pierre Auger para analizar los datos de los eventos inclinados es también una obra del equipo compostelano, dirigida por Ricardo Vázquez.

Hito en 'Science'

Las obras acaban de concluirse, pero el observatorio empezó a producir datos en 2004, mientras proseguía su construcción. Y ya ha propiciado descubrimientos espectaculares.

Hace un año la comunidad científica del Pierre Auger demostraba que las partículas ultraenergéticas no vienen de cualquier dirección, sino de unas preferenciales. Según publicaron en Science los científicos gallegos y los demás colegas del proyecto, sus direcciones de llegada están correlacionadas con los núcleos de galaxias activos (AGN), próximos a la Vía Láctea, a no más de 300 millones de años luz.

Las partículas ultraenergéticas pueden, por tanto, proceder de estos centros, que contienen gigantescos agujeros negros, aunque Zas es cauto a la hora de hablar del origen de estas partículas. "Las correlaciones son delicadas. No estamos todavía en condiciones de poder afirmar que los AGN sean la fuente de producción de estas partículas", apunta el investigador.

Nuevo camino

Lo que sí parece seguro es que la demostración de la preferencia direccional de estas partículas abre las puertas a una nueva forma de hacer astronomía, a base de estudiar las que llegan a la Tierra a enormes energías.

Estas partículas, posiblemente cargadas, apenas se desvían en los campos magnéticos galácticos e intergalácticos, debido precisamente a sus altísimas energías. "Por eso su dirección de llegada indica dónde se producen", concluye Enrique Zas.

ACCESO EN INTERNET

Los datos se comparten ya con el público

No hace falta ser un científico embarcado en el proyecto Pierre Auger para acceder a la información sobre los rayos ultraenergéticos que detecta. El observatorio explota ya su atractivo como gancho divulgativo y ofrece en abierto, a través de su web (en http://astroparticulas.fcfm.buap.mx/ED/) datos sobre los eventos que detecta.

Las mentes curiosas, y los docentes que deseen brindar a su alumnado la posibilidad de trabajar con datos científicos reales sobre estos extraordinarios fenómenos, pueden encontrarlos en la red tanto en forma gráfica como tabular. La información liberada es el 1% de la registrada, pero suficiente para una experiencia educativa diferente. La página se actualiza a diario y contiene información desde enero de 2004 .

LOS APUNTES

Doce personas de Santiago a Chicago

Galicia aporta al proyecto 12 investigadores: Enrique Zas, Gonzalo Parente, Jaime Álvarez, Ángeles López, Ricado Vázquez, Iago López y Víctor Olmos, desde la USC; e Inés Valiño, desde Alemania; Gonzalo Rodríguez, desde Roma; Pedro Facal, Máximo Ave y Lorenzo Cazón, desde el Fermilab de Chicago. Los cinco se formaron en la USC.

Un equipo formado por 17 países

El observatorio Pierre Auger implica a científicos de Argentina, Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Bolivia, Brasil, República Checa, Francia, Alemania, Italia, México, Holanda, Polonia, Portugal, Eslovenia y Vietnam. Desde España, además de la Universidade de Santiago, participan la Universidad de Granada, la Complutense de Madrid, la de Alcalá de Henares y la de Valencia .