Viernes 13.03.2009
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| Pablo Oitabén, a lomos de su yegua, supervisando el bosque FOTO: Rosa Veiga |
Una zona ambiental en un bosque de tipo mediterráneo de la comarca de O Ribeiro está preservada gracias a un millar de personas de España, Venezuela, Suiza, Alemania y Canadá copropietarias de 300 hectáreas a cambio de una cuota anual de diez euros, explicó el presidente de la asociación que lo gestiona, Pablo Oitabén.
Profesor de Formación Profesional, Oitabén decidió hace quince años buscar un lugar para facilitar la recuperación de las aves heridas que le llevaban sus alumnos y amigos, e ideó un proyecto de recuperación del bosque que ocupa los montes del entorno de Beade, y fundó la asociación "Ridimoas" con cincuenta socios, fundamentalmente de la Universidad Laboral de Ourense.
Cuota mínima
"Empezamos a trabajar en una finca llamada Ridimoas que era de mi padre y a partir de ahí, con una cuota mínima por socio de 10 euros, dedicamos parte a ampliar aquel terreno y nos propusimos comprar al menos una hectárea al año y ya estamos en 300", indicó Oitabén. La superficie del bosque controlada por Ridimoas aumentó cada año, según Oitabén, no sólo con las cuotas, sino con la ayuda de los premios concedidos por la Xunta y otros organismos a su labor de educación y sensibilización.
"Este sueño de preservación ocupa toda una vida", comentó Oitabén y señaló que destinamos a ese proyecto su sueldo de actor en un documental sobre lobos, basado en una obra del escritor lucense Ánxel Fole. Para el mismo fin destinó también la remuneración obtenida en la película "La lengua de las mariposas" de José Luis Cuerda, por utilizar mariposas de "Ridimoas", dijo Oitabén. El profesor y naturalista se encarga personalmente de negociar con los agricultores para comprarles las parcelas para extender el bosque y de vigilar, sobre todo en verano por el riesgo de incendios, esa superficie. Desde hace dos años, lo supervisa a lomos de una de las yeguas que le entregó el Juzgado, después de resultar abandonada y herida tras un litigio.
Para el cuidado del bosque, Oitabén aprovecha la ayuda de los visitantes de la zona con voluntad de contribuir y que disponen de tiempo libre, especialmente para eliminar algunas especies. El actual tamaño, según Pablo Oitabén, permite dejar una zona sin visitas para no molestar a nutrias, corzos, jabalíes y zorros que viven entre los avellanos.