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"Un ascensor del Clínico hace al año más de novecientos mil viajes"

La calle Doutor Teixeiro vio aparecer los primeros elevadores de la capital de Galicia hace más de cuarenta años // El fabricante vigués Enor está especializado en su montaje en grandes buques civiles y militares

Juan Carlos Sotelino, Responsable de Mantenimiento de Enor, en la sede de Vigo, junto a varias piezas que muestran la evolución del motor del ascensor. - FOTO: ECG
Juan Carlos Sotelino, Responsable de Mantenimiento de Enor, en la sede de Vigo, junto a varias piezas que muestran la evolución del motor del ascensor. - FOTO: ECG

J.EIREOS SANTIAGO  | 10.02.2017 
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El ascensor es uno esos inventos que forman parte la vida cotidiana. Como ese grifo que echa agua cada vez que lo abrimos. Es lo normal. Está ahí por su gran servicio y porque a nadie se le ocurriría construir un centro comercial o un edificio de varias plantas sin uno de estos aparatos. El primero en pensar en este ingenio fue el famoso matemático Arquímedes. Obviamente utilizó mecanismos básicos con animales para la tracción. No sería hasta 1852 cuando se inventaría el primer dispositivo optimizado para el transporte de personas. Su autor fue un talentoso norteamericano llamado Elisha Graves Otis. Un día, en plena exposición en Nueva York cortó el único cable que sostenía la cabina y convenció a todos de que se podían frenar. El aparato pasó a ser seguro. La arquitectura lo comprendió y comenzó a mirar al cielo. Este inventor también lo entendió. Su apellido daría nombre a la mayor compañía de ascensores del mundo: OTIS.

"Un ascensor como los centrales que hay en el Clínico de Compostela realiza unos 2.500 viajes diarios". Al año supone 912.500 viajes, al mes 75.000 desplazamientos. Una actividad tan frenética como esta obliga a tener un turno de técnicos trabajando en exclusiva para este lugar. "Hay que tener en cuenta que en ese hospital hay medio centenar de equipos entre ascensores y montacargas; sin contar puertas automáticas", explica Miguel Calvo Barreiro, supervisor de Mantenimiento de la empresa gallega de ascensores Enor. En la mesa de la Delegación también están sentados Juan Carlos Sotelino, Responsable de Mantenimiento y Antonio Román, Jefe de la Delegación de esta empresa en Santiago. "Un ascensor en un centro sanitario no puede dejar encerrado a un enfermo que baja o sube de quirófano. No somos conscientes de la importancia que es disponer este tipo de aparatos, de su seguridad. Parece que sólo nos acordamos de ellos cuando hay algún fallo. Pero hoy son aparatos muy seguros", comenta Román.

En España hay casi 20 elevadores por cada mil personas. La cifra más alta del mundo. Es un dato de 2014 aportado por la revista Quartz, que revela la preeminencia del modelo de dasarrollo urbanístico en España: la propiedad de vivienda en altura. Muy lejos están los modelos más extensivos como puede ser el norteamericano, que tiene un rango de 2,8 elevadores por cada mil personas. "Cada ascensor tiene un número RAE (Registro de Aparatos Elevadores)". Según Juan Carlos en la provincia de A Coruña ronda los veintisiete mil, el Pontevedra los veinticuatro mil y en Ourense y Lugo están en los los diez mil.

Uno de los trabajadores más veteranos de esta compañía, Juan Soto, Responsable Comercial, recuerda el primer ascensor que instalaron en la capital. "Fue en la Calle Doutor Teixeiro número 24. Aquel modelo de ascensor ya se ha cambiado. No fue el primero, recuerdo uno en esa misma calle a altura del número 10. Era un elevador de jaula. De esto hará más de cuarenta años", dice. "En aquellos tiempos, cuando se montaba un ascensor se trabajaba con electricidad a 220 voltios. Si tenías la mala suerte de tocar donde no debías... Todo esto ha cambiado mucho, no hay esos riesgos", recuerda Román.

Actualmente los procesos de trabajo son mucho más eficientes. Hay unas pautas de mantenimiento mensual que implica unos costes para los propietarios. "La ley establece una normativa muy clara: identificación, seguridad, mantenimiento. Por ejemplo, la comunicación con el exterior. Nosotros somos muy estrictos con la seguridad y recomendamos a los clientes que el ascensor esté con todas las garantías. Hoy en día sabemos desde una centralita si ese aparato ha hecho tantos viajes, si falla algún componente o si hay que reiniciarlo. Llevamos un control exhaustivo", comentan.

Para aprender sobre este oficio no hay una Formación Profesional específica, cada técnico debe tener unos estudios mínimos de Ciclo de Grado Superior de Mecatrónica Industrial, de mantenimiento de equipos industriales  o tener un certificado de competencia profesional. "Además se cursa un plan de formación en la empresa: Mecánica, electricidad, seguridad", comenta Sotelino. 

Cuando se instala un ascensor hay muchos factores a tener en cuenta. No se trata de abrir solo el hueco. "Se da mucho el caso de edificios antiguos, sin ascensor. El proceso se hace con un proyecto de arquitectura. Se trata de abrir el máximo espacio posible. Unas veces se le gana a la escalera y otras se instalan en el exterior", explica Juan Carlos Sotelino. Hay muchos tipos de ascensores. "Son muy espectaculares los panorámicos. Con cabinas acristaladas", dice. En una de los documentos comerciales muestran una gigantesca columna de metal de unos 30 metros de alto. Sobre ella hay varias manchas rectangulares. "Son las marcas en donde van a ir las puertas. Se trata del hueco de ascensor para un gran barco. Este tipo de trabajos requiere mucha ingeniería", relata Sotelino. Llama la atención sobre la dificultad de este tipo de proyectos. "El barco se mueve, se balancea, y con él el ascensor. Requiere una serie de medidas y mecanismos concretos". Esta empresa gallega monta y realiza el mantenimiento de numerosos ascensores en Galicia. Está especializada en su instalación en buques tanto militares como civiles.

El de los ascensores es sólo uno de los trabajos de este tipo de compañías, que ha visto crecer la competencia en el sector al calor de la construcción. También están los automatismos de puertas, montacargas y aparatos más complejos como las escaleras mecánicas. "Las escaleras no son peligrosas, pero el ciudadano debe hacer siempre caso de las señales de advertencia y aviso", dice Sotelino. En cuanto a su montaje comenta que el proceso es relativamente sencillo. Se llega con la pieza en dos partes con las medidas adaptadas para ese hueco. "Es una pena no estar en la fábrica de Vigo para enseñar 'in situ' todo lo que implica fabricar ascensores o escaleras".

Quizás en otra oportunidad.

J.E.
El hueco de ascensor de un edificio de Restollal en Santiago
FOTO: J.E.