Martes 09.02.2010
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Actualizado 19.10
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| Encarna Otero durante la entrevista concedida al programa ‘Cita en San Francisco’ de Correo TV, en el Hotel Monumento |
Una Pontepedriña "con un componente muy rural, el trabajo en las leiras, el río Sar era para lavar la ropa, y los hombres generalmente trabajaban en la construcción, y las mujeres les llevaban la comida cuando la sirena de la tintorería España marcaba el descanso en la jornada".
A los 20 años, afirma que "mucha conciencia política no tenía, pero era rebelde, porque había que serlo", y partió hacia Francia, a Toulouse, "por razones privadas, pero también porque Santiago me ahogaba". Fue un contraste muy fuerte, una ciudad mucho más grande, en la que vivían cerca de ochenta mil exiliados, y las diferencias con "el silencio que imponía aquí el franquismo" eran evidentes.
Aquella estancia en 1971 "fue como un sueño", con una universidad "mucho más dinámica", y un espectro político en el que cabían todos los grupos. "Allí descubrí el feminismo, los movimientos alternativos, la ecología... y todo a los veintiún años".
De regreso a Galicia convalidó sus estudios y obtuvo por oposición la plaza de agregada de institutos. Una carrera profesional que compaginó con la militancia participando en la configuración del BNG y en el movimiento vecinal. De ahí dio el paso a la vida política municipal, ya que fue concejala durante tres legislaturas, la última de ellas como primera teniente de alcalde.
Entre sus responsabilidades figuró el área de Mujer, "un trabajo muy importante de formación y participación, para permitir que las mujeres llevaran una vida mejor".
Precisamente, uno de los peores problemas dentro de este ámbito es el referido a la violencia doméstica, "consustancial al funcionamiento patriarcal de la sociedad. Hubo un gran avance en la conquista de derechos para las mujeres, pero no hubo una asunción de deberes por parte de los hombres".
De esta forma considera que el maltrato "es un verdadero terrorismo, del que la sociedad tiene que hacerse responsable en su conjunto".
Otra de sus responsabilidades en Raxoi fue la rehabilitación, "donde ya había equipos de técnicos muy sólidos trabajando". Una labor reconocida tanto de forma externa a través de diversos galardones como el de Buenas Prácticas de la Unesco, como interna, a través de la concienciación de los vecinos.
Esta experiencia le fue muy útil al asumir su actual responsabilidad en la Consellería de Vivenda, "porque la rehabilitación es un objetivo de identidad territorial". En este sentido, señaló que "tenemos que recuperar esa tradición de buen hacer de la construcción gallega, que en los últimos años parece que se había perdido un poco".
Apoyo a los materiales tradicionales
Para Encarna Otero, el patrimonio construido gallego "es una riqueza", y por ello es partidaria de rehabilitar y conservarlo, porque también representa una riqueza económica. "La rehabilitación genera carga de trabajo, empleo, y precisamente ahora que se prevé una bajada en la construcción, puede ser una buena ayuda", señala, recordando que Galicia "es una gran productora de materiales como la piedra y la madera, y podemos dar trabajo al tejido empresarial propio". También considera importante la promoción pública del suelo para evitar la especulación. "Tenemos que convertir la vivienda, que es un derecho, en un bien que la gente pueda disfrutar", concluye, recordando que, además de los inmuebles en propiedad, también es preciso apoyar la opción del alquiler .