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corrupción urbanística // la operación policial //eficaz sigilo

Una encerrona en la calle Colón

La entrega gancho en la cafetería de un hotel vigués traía detrás una investigación iniciada en los últimos meses de 2006, cuando se informó al fiscal del requerimiento de comisiones a un promotor // Las cuatro detenciones transcurrieron el miércoles en menos de tres horas

DELEGACIÓN/REDACCIÓN • VIGO/SANTIAGO   | 18.02.2007 
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ANA
Un empleado del hotel Galicia, en la calle Colón, en la puerta de la cafetería donde fue detenido el ex edil de Cultura, José Luis Mosquera
FOTO: ANA

La investigación de la supuesta trama de corrupción urbanística de Gondomar minuciosamente conducida desde los últimos meses de 2006, saltó a la acción pasadas las nueve de la noche del miércoles a las puertas de la céntrica cafetería del hotel Galicia de la calle Colón de Vigo, cuando dos agentes de paisano arrestaban nada más abandonar el establecimiento al que durante los últimos 16 años ha sido concejal delegado de Cultura del ayuntamiento de Val Miñor, José Luis Mosquera. En el bolso de su compañera sentimental, Belén Fernández, el sobre con los 60.000 euros que constituiría la primera de las tres entregas hasta completar un soborno que ascendería a 210.000 euros para recalificar como edificable una parcela que albergaría una urbanización del promotor Manuel Rodríguez.

Pero la trama se les cayó encima. La demanda de contrapartidas a la agilización de del convenio urbanístico fue puesta en conocimiento del fiscal especial de Medio Ambiente de Vigo. Al tanto desde hacía meses de los planes de los concejales imputados, el dispositivo policial vigiló la cita, fijada a las 21.00 horas, en la que el promotor actuó de gancho.

A partir de ahí, y en unas pocas horas, fueron detenidos el Alejandro Gómez Garrido, hasta el viernes concejal de Urbanismo y Hacienda, y, pasada la medianoche, el arquitecto Francisco Javier de Borja Ramilo Méndez, que habría actuado como enlace con hasta tres propietarios de terrenos dispuestos a pagar comisiones a cambio de seguridad en sus inversiones urbanísticas en el plan general del municipio. De esos tres contactos, sólo prosperaría el de Manuel Rodríguez.

El secreto de sumario pesa sobre la investigación. Y el sigilo está siendo una constante en una operación que ha sorprendido a una localidad de trece mil habitantes, especialmente por recaer sobre dos concejales que nunca sobresalieron por el lujo: Mosquera, que vive de su sueldo como profesor de Historia en el instituto Auga da Laxe, tiene el mismo coche desde hace once años y compra su ropa en las rebajas, según él mismo ha relatado en los últimos días.

Según ha trascendido de sus declaraciones ante la jueza del Juzgado de Instrucción Número 6 de Vigo, los concejales han admitido el cobro, pero destacando que el dinero no era para su lucro personal.

Dimisión y arrepentimiento

Mosquera siente vergüenza, pero asegura que el dinero no era para él

Un allegado a los dos concejales del PP entregó a las 12.30 horas en el registro del Ayuntamiento de Gondomar las cartas de renuncia de los ediles. Una es extensa y manuscrita, la de José Luis Mosquera, y otra breve y mecanografiada, la de Alejandro Gómez.

Mosquera se muestra en el escrito profundamente arrepentido por su actuación y reconoce haber recibido dinero, pero asegura que "jamás llamé a la puerta de ningún promotor para pedir dinero a cambio de una licencia" y afirma que "el dinero del que se habla estaba muy lejos de mi bolsillo, ya que nunca tuve como objetivo ni el enriquecimiento personal, ni la ostentación, ni el lujo".

En la carta con la que presenta su renuncia como concejal de Cultura, Mosquera pide perdón al alcalde y a los vecinos por el "daño irreparable que he causado a Gondomar con mi actitud irresponsable". Insiste en que sus actos de los últimos días "sólo encuentro motivos para sentir vergüenza y pedir perdón".

Reconoce sin ambages que "mis últimas actuaciones son indignas de un representante de los vecinos e incompatibles con el recto proceder de un cargo público" y por eso "presento mi carta de dimisión".

Por su parte, el responsable de Urbanismo subraya que la decisión de presentar su dimisión es "firme y rotunda" y expresa su voluntad de "trabajar en favor de la verdad en este asunto".

Destaca su intención de "colaborar con la justicia para aclarar esta cuestión en el periodo más breve de tiempo posible".