El Correo Gallego

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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G.BALADO

El piano de Schubert por Eriko Ishimoto

13.09.2016 
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La Escuela Berenguela avanza las actividades del curso con un concierto familiar al que se ofreció desinteresadamente la pianista japonesa Eriko Ishimoto,a la que tanto debemos agradecer por su colaboraciones con la propia escuela y las variadas propuestas que van desde ciclos hasta las programaciones del Vicerrectorado, habitualmente en el Paraninfo da Universidade. Es uno de nuestros valores irrenunciables y por su currículum, una brillante trayectoria que pasó por la Liszt Academy de Música de Budapest en 1991, en donde tuvo como profesor a G.Nador, Cuatro años después se trasladó al Groningen Conservatory de Holanda, el mismo al que van accediendo alumnos del profesor Alexander Gold, del que ella misma tomó clases. Anteriormente, fue galardonada con un 2º Premio en el Concurso de Estudiantes en Tokyo, Diploma Especial en el Concurso V.Bellini de Caltanissetta y 2º Premio en Amsterdam, además del Schubert en el Internacional de Valsesia de Italia. Su estrenó como solista, lo realizó en el 2000 con la O. Noord Nederlands Groningen. Schubert pues en una velada, entre los Impromptus D. 899 y la Wanderer-Fantasía, obra que desborda atractivos precisamente por la utilización en el Adagio del lied Wanderer D. 493 y que, curiosamente, el título se le añadirá posteriormente. Llegará Liszt a tiempo, una vez encariñado con ella, para realizar un arreglo para piano y orquesta. Los entusiastas schubertianos, prefieren esta versión original y Eriko sabe dotarla de su valor intrínseco como poema pianístico, que es precisamente lo que los Massin pretenden. Cuando el autor abordó la obra, ponía continuidad a una forma musical que venía ocupándole desde sus años de infancia, y fueron las primeras en este estilo, compuestas para cuatro manos, siendo la primera vez que se decide para intérprete a solo. Una idea quedará presente en su desarrollo, y no es otra que lograr una sonata de forma muy libre. Influirá de hecho el espíritu biedermeier, propio de las piezas de salón, es decir, una forma de vivir, de sentir, de pensar y convivir entre compositores, aficionados y benefactores.
Los Impromtus, en este caso el D. 899, resaltan la idea de lo lírico llevado a su dimensión más imaginativa, por lo que siempre son bien recibidos por los oyentes, y son con seguridad, el tipo de obras que esta pianista trata con mimo. Poco tienen en común con otros estilo de piezas, en concreto las conocidas como bagatelas, aunque se ubiquen en las proximidades. En los Impromptus o Momentos musicales schubertianos, no se observan atisbos de carácter esquemático simplificadores. En esta línea, sus predecesores reconocibles fueron Wenzel Johann Tomaschek o Johan Hugo Worzischek. Una velada para una tarde, que nos recodará las sesiones en familia y con sus queridos amigos, los mismos que reunía en el Zum grünen Anker, en casa de Schober o de Spaun, y que la posteridad conocerá como schubertiadas. En la mansión de Spaun, se escuchó cantar a Vogl, y cuya imagen conservará la historia gracias al dibujo en sepia realizado por Schwind. Para el bis, el Impromptu Allegretto en La b M., así mientras prepara una larga gira por su país.