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la primera romería del año

San Cibrán, contra el mal de ojo

La pontevedresa parroquia de Tomeza congregó ayer a miles de romeros de toda la comarca // Dieron las nueve vueltas a la capilla, a cuyo tejado lanzaron las piedras para quitarse el meigallo // Muchos asistentes comieron pulpo, churrasco o jamón

DELEGACIÓN • PONTEVEDRA   | 10.04.2007 
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ANA
Los romeros dan nueve vueltas a la iglesia, sobre cuyo tejado deben tirar otras tantas piedras
FOTO: ANA

Miles de ciudadanos de la comarca de Pontevedra aprovecharon el buen tiempo para acercarse ayer a la pequeña capilla de San Cibrán, ubicada en la parroquia de Tomeza, y disfrutar de la primera romería del año, en la que no faltó la rosca de Pascua, y cumplir con el santo, "como manda a tradición".

María y Dolores son vecinas de Tomeza y aseguran que, cada año, acuden a la capilla para seguir la misa, aunque no se quedan en la romería. "Agora imos a comer a casa", decían.

La tradición dice que San Cibrán, a pesar de su tamaño -es un santo muy pequeño-, ayuda a sacar el mal de ojo o meigallo. Y ese trabajo se consigue de una forma que resulta original.

El penitente tiene que recoger en los alrededores nueve piedras que, a continuación, lanzará al tejado de la capilla en cada una de las nueve vueltas que debe dar al templo. El lanzamiento se hace de espaldas. Si llega al tejado, la petición se cumple.

Antes nadie se percataba del daño que las piedras ocasionaban en las tejas de la cubierta, pero el cura de Tomeza, junto con la comisión de fiestas, tuvo que tomar medidas después de verse obligado a cambiar el tejado en dos ocasiones. Desde hace unos años, se pone una caja con piedrecitas junto a la puerta de la capilla para que los romeros las utilicen en su penitencia.

"Agora a capela está moi ben", le decía una mujer a su marido que, como buen profesional, profundizaba un poco más en el arreglo. "Metéronlle rechapado de roble nas vigas e xa están negras. Dentro de nada desfanse e quedan as ripias", decía el carpintero observador.

Ayer, los romeros en grupos recordaban cómo era la fiesta hace años, cuando todos aquellos que se acercaban a la capilla tenían que tener mucho cuidado porque una piedra podía llover de cualquier parte. "Cando eu era rapaz, había que ter moito coidado porque as pedras que tiraban eran de canteira", recuerda Manuel.

Entonces, los romeros llegaban caminando a través del monte con la comida en una cesta en la que no faltaba la rosca, la empanada y la tortilla. La bebida se adquiría en los bares artesanales de lona con bancos de madera que llegaban al monte en carros de vacas.

Pero, como todo cambia, incluso las piedras, ahora los romeros llegan en coche hasta escasos metros de la capilla, en donde hay bares que sirven más de 50 kilos de churrasco de cerdo, otros tantos de pulpo o jamón, que se riegan con vino del país, a precios de terraza de ciudad.

También son importantes los carruseles de última moda en donde los más pequeños disfrutaban su último día de vacaciones de Semana Santa.

También en esta ocasión la fiesta introdujo una novedad: la venta de hierbas milagrosas que, una vez que se pasan por la imagen del santo, adquieren propiedades curativas.

Al módico precio de un euro, la vendedora entregaba un ramo de romero, laurel, ruda, olivo, mirto y malvarrosa que los romeros pasaban varias veces por la imagen del santo y después se llevaban a casa. Todos aseguraban que "é moi milagroso" y que debe tenerse guardadito por si pica algún bicho "como los mosquitos", decían.

" LAS FRASES

Manuel Vecino de Tomeza

"Antes tiraban pedras e afundían o tellado. Agora puxeron unhas areíñas, grava, que aínda que foran máis grandes non se perdía nada, entendo eu"

Dolores Romera de la comarca

"Hai moitos anos montabamos aquí unha taberna, aquilo era maravilloso. Viñan as de Marín, que boa xente aquela, e vendiámoslles o viño"

Carmen Romera de Pontevedra

"Este ramo afúmalo, e cando che pica un bicho, colles un pouquiño e pásalo por onde tes a picadura e pásache. Din que é moi milagroso, eu que sei"

José Asador de la churrasquería

"Levo desde as doce da mañá asando costela de porco e xa se vendeu moito. Teño como uns 50 quilos para asar á grella, máis ou menos"