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La Rosa de los Vientos

Texto breve para el largo adiós de J.J.

XURXO FERNÁNDEZ   | 10.11.2008 
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Perdonen que le haya copiado de nuevo un título a Peter Handke. Pero viene que ni pintado para describir una situación concreta: la de las circunstancias personales o bien el tono vital del amigo J.J. Benítez en estos precisos instantes.El autor de la larga saga Caballo de Troya (uno recuerda la presentación del último hasta ahora, el 8.º, en la bellísima costa de Zahara de los Atunes), y de textos crípticos, acertados, magníficos, como La rebelión de Lucifer, acaba de publicar en Granica un libro curiosísimo: De la mano con Frasquito.

Nada más alejado del resto de su amplia producción, que supera la cincuentena. Asimismo, nada más fresco. Una rareza en la que el autor resume, en una serie de aforismos, una cosmogonía propia.

Le hablo al autor de un antecedente. Era El Sol, la Luna y las estrellas. Romances a Beatriz. Esa otra rareza la había escrito el inconmensurable Salvador de Madariaga para leerle a una nietecita. En versos simples, el magistral autor le descubría a la niña los maravillosos secretos de la existencia.

De la mano con Frasquito tiene una intención primera: aleccionar a su nieto sobre el sentido de la vida. La segunda, la más honda, está larvada. Nos lo contaba él mismo: "He querido vaciarme por completo. Hace años que lo necesitaba". Aunque el tono cambia cuando afirma, a continuación: "Quiero ir al otro mundo ligero de equipaje". La frase cae como un rayo.

J.J. está distinto. Más serio. Circunspecto. Habla como si estuviera redactando su testamento. "Tengo depositado ante notario el original del 9.º y último Caballo de Troya. Lo editará Planeta". Hay en él un pálido reflejo de algo oscuro. "Estoy atravesando por determinados problemas. Y no son pequeños". No queremos ahondar. Todo indica que sus cuitas giran en torno a su propia salud. Y no tenemos valor para hurgar en ese tipo de heridas.El caso es que nos encantó este

Frasquito. Está cargado de la belleza que dan la beatitud, la honestidad y la inocencia. Y, como él mismo afirma, "la inocencia se equivoca, pero no traiciona". Dice, por ejemplo: "Dios no tiene dedos, pero utiliza los sentimientos". O: "Dios es mujer". Y le preguntamos qué cara tendría. "La de cualquier mujer hermosa. Ponle la que tú amas". Y así va desgranando una curiosa visión del devenir.

En resumen: una pequeña joya que transmite felicidad.

 

v VENTURA. Antológica de Ventura Cores. Es la vuelta a la pintura de este complejo artista al que identificamos desde hace tantísimos años con una forma de hacer las cosas –todas– propia de un sibarita.Nuestra generación lo descubrió como serígrafo, haciendo una de las primeras piezas que hizo Sega (Serigrafía Galega) en Vigo. Sus compañeros en aquella aventura –y en tantas otras– se llamaban Laxeiro, M.ª A. Dans, Seoane, Xulio Maside. Creo recordar que Xulio y él eran los más jóvenes. Y los dos arrastraban la sombra fecunda de Carlos Maside, tío de Xulio y uno de los pilares artísticos en la historia de este país. Más tarde vendría su singladura como interiorista, creando escenarios que podían recordar a Corot, o a Dante Gabriel Rosetti.

Siempre recordaré la pasión de sus dibujos, hechos con ese trazo febril y perfecto que tiene la gente que proviene del mundo de la arquitectura.

Pero siempre, siempre, su estilo impecable, brillante, enormemente estimulante.

No dejen de verlo aquí mismo, en Compostela (República de El Salvador, 4, bajo).

 

v JOAN. Hoy, en Vigo, Joan Wasser (Joan As Police Woman). ¿Quién osa resistirse a la ex de Jeff Buckley? Un descubrimiento primordial. Óiganla.

v WHITFIELD. Última hora: viene Barrence Whitfield a la Nasa, el martes, 18. Se lo recordaré, no teman. ¡Ah! Y lo acompañan los fabulosos Hi Risers, a quienes ya tuvimos oportunidad de ver el año pasado.

v ROSALÍA. El Clube Instituto Rosalía de Castro ha decidido entregarle sendas insignias de oro a Laura Sánchez Piñón y a Julio Fernández Gayoso. Enhorabuena. Cultura y Deporte unidos de nuevo. Para acabar con Handke, a uno comienza a apetecerle volver a leer El miedo del portero ante el penalti...