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TRIBUNA LIBRE

El indulto y el perdón

GERARDO CONDE ROA PORTAVOZ DEL PARTIDO POPULAR DE SANTIAGO   | 19.10.2007 
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Quisiera hacer una reflexión breve acerca de la polémica que estos días está agitando parte de la vida municipal de la ciudad, y que hace referencia a la petición de indulto solicitada por tres vecinos de O Eixo, condenados por sentencia firme a penas privativas de libertad, como consecuencia de hechos acaecidos en el año 1998.

Y quiero hacer la mencionada reflexión porque, aunque creo que me he explicado en suficientes foros ( al igual que otros compañeros de grupo municipal) es necesario resaltar algunas cuestiones con objeto de que queden meridianamente claras y, sobre todo, no sean objeto de manipulación por parte de los que en su día alentaron la protesta y hoy tratan de manipularla.

En primer lugar, el Partido Popular, en la anterior legislatura municipal, votó a favor de la solicitud de indulto presentada ante el pleno del Ayuntamiento de Santiago, por lo que no puede decirse, si nos atenemos a la verdad, que no haya existido apoyo del Partido Popular a la citada petición. Dicho indulto fue denegado por un acuerdo del Consejo de Ministros, adoptado el presente año, y como resulta evidente no conozco a ningún miembro del Gobierno de la nación que no pertenezca al Partido Socialista.

No hay diferencias

En segundo lugar, la nueva petición de indulto que se presenta a consideración debería, a nuestro juicio contener elementos nuevos que la diferencien de la anteriormente rechazada, puesto que la mera reiteración de la misma petición, sin que se consideren nuevos elementos que la complementen, puede llevar a un rechazo de la misma con grave perjuicio para los interesados.

Arrepentirse ennoblece

Nuestra petición a los solicitantes del indulto es muy clara y sencilla: simplemente que pidan perdón por los daños causados a los policías heridos -particularmente uno de ellos, que quedó gravemente lesionado y que manifiesten su arrepentimiento. Frente a esta solicitud se oponen dos cuestiones que me gustaría comentar. La primera, su inocencia. Lamentablemente no estamos ya en situación de discutirla, ha habido un largo procedimiento judicial en el que se han podido practicar todas las pruebas que las partes propusieron y el juzgado estimó adecuadas, han contado con buenos abogados y, además, con la posibilidad de que varias instancias judiciales estudiasen el caso. Todas han concluido con la condena de los procesados. En consecuencia, sostener ahora una petición de indulto sin partir de este dato es, sencillamente, ilógico y a mi juicio, a nada conduce.

La segunda de las cuestiones se refiere a la humillación que supone pedir perdón (me han llegado a decir que quería que se arrastrasen?). Supone a mi juicio un desenfoque de la cuestión que, igualmente, en nada beneficia a los afectados. Entiendo -y como es obvio todo es opinable- que, pedir perdón no envilece, antes al contrario ennoblece al que lo hace y a aquél hacia quien va dirigida la petición de perdón, si la acepta, como creo que así debería ser. Todos, yo el primero, hemos de pedir perdón en nuestras vidas constantemente por hechos u omisiones que no deberíamos haber realizado y que generan perjuicios a terceros inocentes.

Y como creo que lo mejor es predicar con el ejemplo, creo que yo debo pedir públicamente perdón a muchas personas que me conocen -empezando por mi propia familia- por mi comportamiento en los últimos tiempos. Muchas personas de buena fe, estoy seguro, que se han quedado profundamente sorprendidas -o escandalizadas- por mi separación matrimonial. Soy una persona católica que ha procurado vivir toda su vida de acuerdo con una forma cristiana de pensamiento y obrar en consecuencia. Últimamente no ha sido así, y eso creo que ha suscitado graves interrogantes e incertidumbres en personas que me conocen o que, al menos, saben quien soy.

Petición pública

A todos ellos, desde lo mas profundo de mi corazón, os pido perdón y lo hago públicamente porque si pública ha sido la ofensa, pública ha de ser la reparación. No se lo que pasará en un futuro pero espero que ésta petición de perdón sirva para recuperar en algunos de vosotros no digo ya vuestro aprecio por mí, sino que sirva para que si pensáis como yo, que vuestra forma de vida no sufra incertidumbres y dudas.

Finalmente, deseo de todo corazón que, aunque no se produzca esa petición de perdón por parte de los condenados a las personas dañadas, el indulto sea concedido. No tengo las mas mínimas ganas de que vecinos míos de Santiago vayan a la cárcel, pero a veces, un pequeño sacrificio es necesario para alcanzar un bien que todos deseamos.