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LUIS POUSA

La caída de la demanada

04.10.2008 
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En efecto, Galicia no está al margen de la crisis, aunque ésta le afecte en menor medida que al conjunto de España, particularmente que aquellas zonas que cebaron su PIB gracias al auge del negocio del ladrillo. Por eso el aumento del paro es proporcionalmente menor en el noroeste, y previsiblemente finalizará 2008 entre 2 y 2,5 puntos por debajo de la media española (13,5 %, según las estimaciones revisadas).

Por sectores, en el caso gallego los servicios son los que mayor número de desempleados anotan en la lista del Inem correspondiente a septiembre: 54 de cada 10o parados registrados (6o de cada 100 en el total de España). Una parte de ese desempleo es de carácter estacional y está vinculada al turismo, pero la otra tiene mucho que ver con las empresas asociadas al sector inmobiliario y con la caída de la demanda.

La caída de la demanda afecta también a la industria. Así, por ejemplo, la bajada de las ventas de automóviles ha trasladado los efectos negativos en el empleo desde los concesionarios a los fábricas. En Galicia, el desempleo en el sector industrial ha sido ligeramente superior al registrado en la cons­trucción, mientras que en España el paro en la construcción duplica al de la industria.

Ese distinto comportamiento confirma la menor dependencia de la economía gallega del sector inmobiliario, en comparación a la economía española, pero indica también la incidencia que está teniendo la contracción de la demanda, en parte por el lado del consumo y en parte por el de la inversión.

Es decir, los tipos de interés, los problemas de liquidez y la pérdida de confianza de los consumidores e inversores tiene mucho que ver con el menor crecimiento del PIB gallego y con el aumento del paro.

Según los analistas, la crisis todavía no ha tocado fondo, nos esperan meses aún peores, y existen dudas de que la recuperación dé comienzo en la segunda mitad de 2009. No obstante, la bajada de la inflación -las últimas estimaciones indican que se cerrará el año con un IPC interanual del 3,5%- frenará la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores, y ese mismo alivio lo sentirán las cuentas de resultados de las empresas y la Hacienda española en lo que afecta a la paga compensatoria a los pensionistas.

Si, además de lo anterior, el Banco Central Europeo decide por fin bajar los tipos de interés, cabe suponer que todo ello redundará en una mejora de los índices de confianza de los consumidores y de los inversores. Por otro lado, una menor inflación y un crédito más barato evitarían un mayor deterioro de la competitividad de las empresas.

Ahora bien, aparte de las ayudas a la inversión al consumo que pueda dar a través de los presupuestos para el próximo año, la Xunta tendría que aprovechar la crisis para ayudar a mejorar la productividad.

El Gobierno gallego, la patronal y los sindicatos firmaron en su día un plan de competitividad, cuyo desarrollo está en fase inicial, que debería servir de entrante para a ir a otros platos que también requieren del acuerdo de los agentes sociales y económicos para llevarlos adelante: la mejora de los salarios reales (descontada la inflación) ligándola a la mejora de la productividad. Con lo que los bienes y servicios de las empresas gallegas ganarían competitividad y aumentarían el potencial de crecimiento.