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santiago // los vecinos están hartos

La zona vieja: imposible vivir

Los residentes de la plaza de Cervantes y su entorno protestan porque el botellón se ha extendido también a los miércoles y no pueden pegar ojo

J. ESTRADA • SANTIAGO   | 17.10.2008 
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Ramón Escuredo
Los vecinos de la zona vieja presentaron cientos de firmas de protesta en 2007 sin hallar respuestas
FOTO: Ramón Escuredo

"Esto cada vez va a peor. Vamos a tener que acudir a los tribunales. El alcalde, Sánchez Bugallo, está haciendo una dejación de sus funciones con grave perjuicio para los ciudadanos. Los vecinos estamos dolorosamente hartos, y parece que la única solución es que se produzca una rebelión civil o que acudamos directamente a los jueces para defender nuestros derechos, que no son otros que los de poder dormir por las noches".

Así de contundentes se mostraron ayer varios residentes de la zona vieja de Santiago. Y es que "no pudimos pegar ojo en toda la noche, y esto no es algo que ocurra de manera circunstancial, sino que se ha sistematizado y se ha convertido en una costumbre". Además, "antes, la movida se hacía los jueves y los viernes, y ya teníamos asumido que esas noches no nos tocaba descansar, pero es que ahora las juergas también se producen los miércoles", comentan estas personas afectadas.

Los vecinos de la praza de Cervantes y calles contiguas están sumamente enfadados porque "desde que empezó el curso universitario, esto es un sinvivir". La pasada madrugada, "había un barullo impresionante en la calle. Tenían una gaita, panderetas y varias trompetas con las que se iban retando: si uno soplaba y hacía un ruido, otro le respondía, y así estuvieron durante bastante tiempo".

"Avisamos a la Policía a las cuatro y veinte de la madrugada. Y sí, efectivamente, debieron de acercarse porque a los pocos minutos la calle quedó en silencio. Creíamos que entonces se había solucionado el problema y que íbamos a dormir un poco, pero no fue así. A las cinco de la madrugada volvió otra vez todo el jaleo, y ya no pararon ¿Qué ocurre? ¿Estamos condenados a no dormir por vivir en la zona histórica?", se preguntan.

Los residentes de la zona vieja culpabilizan de todo esto al alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, y a su equipo de gobierno, "porque ellos son los que tienen la responsabilidad de hacer cumplir las leyes", dicen.

Los afectados recuerdan, en este sentido, que el artículo 67 de la Ordenanza de convivencia, residuos y limpieza viaria de Santiago (más conocida como la ordenanza contra el botellón) establece que "queda prohibido el consumo de bebidas en la vía pública cuando pueda alterar gravemente la convivencia ciudadana". Y "esta norma se está vulnerando sistemáticamente, sin que el gobierno municipal haga nada", protestan.

Los vecinos consideran que "el Concello y la Policía Local saben perfectamente que todos los miércoles, jueves y viernes se organiza una juerga monumental en la que la gente grita y canta. Ayer hasta había perros ladrando, y no hacen nada", comentan unos. "La plaza de Cervantes, la rúa de San Bieito, etcétera, parecían más una romería de pueblo a las doce de la mañana del día principal de la fiesta que una zona residencial de madrugada", concluyen otros.

Hace un año, en julio de 2007, vecinos de la Algalia de Arriba, Cantón de San Bieito, Pescadería Vella, rúa Altamira, Casas Reais, Travesas y Cervantes, entre otras calles, entregaron en el Registro del Ayuntamiento 50 denuncias por los ruidos. En estos escritos se podía leer que el sonido de los tambores y flautas ya les impedían dormir por entonces. Trece meses después de esta protesta siguen reivindicando lo mismo: "Que el Ayuntamiento de Santiago actúe ya".

¿DE VERDAD ES ASÍ?

"Se sancionará al que beba en la calle"

Si se consulta la hemeroteca, se comprobará que las noticias relativas al botellón en Santiago siempre van relacionadas con destrozos de mobiliario público, suciedad y orines en las calles (aparte de menores afectados por intoxicaciones etílicas). El 28 de diciembre de 2006, y para acabar con esto, el Ayuntamiento aprobaba la Ordenanza de convivencia, residuos y limpieza. Esta norma prohíbe y, por tanto, obliga a sancionar al que beba en la calle. Ayer, la edil de Seguridad Ciudadana, Marta Álvarez-Santullano, reconocía, sin embargo, que aún "no se ha multado a nadie".

"No hay fiestas en la zona monumental"

Otras de las frases más pronunciadas por el Concello, y que no coinciden con lo que pasa realmente, son: "Se evitarán las fiestas en espacios donde haya vecinos, y se supervisará con especial atención plazas del casco histórico, como Cervantes, Praterías o A Quintana" (pronunciada el 3 de octubre de 2006), o "Santiago es la única de las siete grandes ciudades gallegas en las que este tipo de fiestas no se celebran en las zonas donde residen los vecinos" (21 de diciembre de 2007), o "puede haber alguna concentración puntual, pero la Policía la disuelve enseguida" (dicha el 4 de junio de 2008).

"La Policía vigila el casco histórico"

"Una patrulla de la Policía Local estuvo de guardia en la praza de Cervantes la noche del jueves pasado", dijo ayer la concejala de Seguridad Ciudadana. Los vecinos que viven en esta zona reclaman, sin embargo, "más intervención policial". Y es que, según ellos, "cuando los jóvenes salen de los pubs, se quedan en la zona alargando la fiesta y montando un ruido imposible de soportar". La concejala señaló en su día que "la policía vigilará para que los que salen de los locales nocturnos no se queden alborotando". Pero, a pesar de que lo dijo en 27 de julio de 2007, sigue sin cumplirse .