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LOS DEBATES DE LA NUEVA GALICIA

Viviendas del sur de Galicia ahorran un dineral gracias a la energía solar

La rentabilidad de los paneles térmicos es todavía mayor en establecimientos hoteleros de apertura estacional de la costa de Pontevedra // En una vivienda pueden cubrir las necesidades de agua caliente durante el verano // El 40 por ciento del consumo energético se hace en los edificios

R. LIZCANO • SANTIAG0  | 15.10.2006 
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Javier Moreno, Rafael Domínguez, José Luis Pichel, Analía Moares y Juan Álvarez Carril, de izquierda a derecha, en el hotel AC Palacio del Carmen de Santiago
FOTO: Gallego

La energía solar ya es una realidad rentable, eficaz y eficiente en la comunidad. En el sur de Galicia, especialmente en la costa de Pontevedra, algunas de las instalaciones de paneles térmicos visadas por el Colexio de Enxeñeiros Técnicos Industriais están consiguiendo retornos de hasta el 70 por ciento en la factura de agua caliente. Y el ahorro económico, explica Rafael Domínguez, vocal del colegio profesional, es todavía mayor en aquellos establecimientos hoteleros de apertura estacional que trabajan durante los meses estivales. El aprovechamiento es total, y la energía térmica aporta el agua caliente de uso sanitario y para piscinas cubiertas.

El pasado 29 de septiembre se hacía efectiva la aplicación del nuevo Código Técnico de Edificación, que establece unas exigencias mínimas en la instalación de paneles de aprovechamiento solar para las nuevas construcciones. Para analizar el futuro de esta fuente alternativa, el Grupo Correo Gallego, a través de Radio Obradoiro, reunió en sus debates semanales en el hotel AC Palacio del Carmen de Santiago al director de Enerxía e Planificación Enerxética del Instituto Enerxético de Galicia (Inega), Juan Álvarez Carril; al ingeniero técnico y vocal del colegio profesional gallego Rafael Domínguez; a la vicepresidenta de Amigos da Terra, Analía Moares; a Javier Moreno, director gerente de OCV (pionera en la fabricación de colectores solares térmicos de diseño gallego), y al arquitecto y presidente de la delegación en Pontevedra del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia, José Luis Pichel.

En general, todos coincidieron en señalar el nuevo código de edificación como un instrumento interesante de cara a impulsar un consumo energético responsable, racional y más limpio, no sin plantear algunas preguntas sobre el modelo de implantación elegido. ¿Por qué se escoge a los edificios de nueva construcción para liderar ese empujón al aprovechamiento solar, cargándoles con nuevos costes económicos y estéticos? La pregunta, formulada por José Luis Pichel, cobra más sentido en el caso de la fotovoltaica (la destinada a la producción de electricidad) que, señaló el arquitecto, "en ningún caso va a servir para consumo directo del edificio sino para aportar a la red general". "Podría estar en cualquier sitio. Se carga sobre el edificio como se podría cargar sobre los propietarios de fincas", consideró. Eso sí, el propio Pichel apuntó que los edificios son responsables del 40 por ciento del consumo energético total.

Las exigencias establecidas en el código en cuanto a sostenibilidad energética se detienen especialmente en el aislamiento de los edificios y en el aprovechamiento de la energía solar en sus dos versiones: fotovoltaica (destinada a la producción eléctrica) y térmica (produce calor y sirve para calentar agua de uso sanitario, calefacciones, piscinas cubiertas...). Los porcentajes de consumo se fijan en función de las horas de sol de cada área geográfica. Para Galicia se mueven entre el 30 y el 50 por ciento del agua caliente.

Los contertulios insistieron en la necesidad de, ante todo, facilitar información y garantizar resultados al usuario final. En este sentido, Javier Moreno, gerente de la fábrica de colectores solares OCV, aseguró que están superados los déficits de formación y calidad de materiales que en los 80 motivaron una decepción generalizada con la energía solar térmica. El ingeniero industrial recordó al usuario que estos sistemas siempre funcionan como complemento de otras instalaciones convencionales, nunca como fuente exclusiva, y garantizó una buena rentabilidad, poniendo como ejemplo el caso de Austria, Alemania o incluso Países Bajos, todos ellos con menos radiación solar que la comunidad gallega. "Estimamos que para una vivienda la instalación de estos paneles solares térmicos puede suponer que en los cuatro meses de verano la producción de agua caliente se cubra al cien por cien. A lo largo del año completo, la cobertura de las necesidades de agua caliente sanitaria pueden llegar al 10-20 por ciento", explicó Javier Moreno.

El director de Enerxía del Inega, Juan Álvarez Carril, recordó los "ambiciosos" objetivos con los que Galicia está trabajando en materia de energía solar: 20 megavatios instalados de fotovoltaica en 2012 y 60.000 metros cuadrados de solar térmica. Álvarez Carril se mostró convencido de que el Código Técnico de Edificación será un buen punto de partida para convertir estos números en metas factibles.

Analía Moares, vicepresidenta de Amigos da Terra, puntualizó "energías renovables sí, pero no a cualquier precio". Abogó por la diversificación de fuentes e insistió en que cada instalación debe partir, ya desde la planificación del edificio, de un análisis detenido y coherente de las necesidades.