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¿Un centro emisor de TV en el Obradoiro?

Rafael Moneo se hizo con una beca para estudiar durante dos años en la Academia de España en Roma gracias a que fue capaz de integrar su proyecto en el corazón monumental de Compostela

FOTO: Fundación Barrié
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FOTO: Fundación Barrié

ELVA OTERO. SANTIAGO  | 11.04.2017 
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Corría la década de los 60. Contagiada por el nuevo espíritu de libertad y diversión que florecía en Europa, en España empezaba a asomar la cabeza la generación ye-yé. A las universidades llegaban cada vez más estudiantes que no tardaron mucho en abanderar la oposición a la dictadura. Y el arte, en sus diferentes expresiones, se convertía en una vía de escape para sortear la represión franquista. El joven Rafael Moneo (Tudela, 1937) acababa de obtener el título en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Quería salir del país, empaparse de la frescura que invadía las capitales europeas de vanguardia y compartir experiencias con otros colegas. En la Academia de España en Roma se convocó un concurso internacional para becar a futuras promesas del oficio. El tema venía impuesto: diseñar un centro emisor en la compostelana praza do Obradoiro. Le echó imaginación y se hizo con una de las ayudas para estudiar durante dos años en el extranjero.

Aquel panel que sirvió para sufragar su estancia en el exterior forma hoy parte de una exposición que permanecerá en el Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid) hasta el 11 de junio. “Es una propuesta tremendamente extravagante para un espacio tan señalado, pero en la España de los años 60 era posible”, explica a elcorreogallego.es Francisco González de Canales, comisario de la muestra y profesor de la Universidad de Sevilla y de la Architectural Association de Londres. El eje del certamen venía al caso. Por aquel entonces TVE acababa de iniciar sus emisiones y desde las instituciones se empezaba a vislumbrar el enorme poder de la televisión. La idea era que los aspirantes plasmaran sobre el papel la fuerza de los nuevos medios.

“Lo que más destacó el jurado fue la manera en la que su proyecto se integra con la propia plaza y con la ciudad. Fragmenta el edificio y consigue que se articule con los monumentos históricos que tiene alrededor”, añade. Se valoró esa estructura casi pétrea, robusta, una especie de masa capaz de entrar en armonía con la fachada barroca de la Catedral, el Hostal de los Reyes Católicos y el Colexio de San Xerome. El pazo de Raxoi desaparecería del plano para ser sustituido por la obra del arquitecto navarro. “En realidad, Moneo fue el que se tomó la convocatoria más en serio. El resto de los participantes se alejaron mucho de lograr ese nivel de integración”, continúa González de Canales. Supo sacarle partido a la experiencia y de hecho aquella estancia tuvo gran influencia en su trabajo posterior.

PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS

Además de hacerse con la beca, en 1963 el trabajo mereció una reseña en la revista del Colegio de Arquitectos de Madrid. El catedrático Luis Moya, ya fallecido, dijo por aquel entonces que el centro emisor del Obradoiro “parecía incluso más antiguo” que los que coronaban la plaza, prosigue el comisario. Bajo el título Rafael Moneo. Una reflexión teórica desde la profesión. Materiales de archivo (1961 – 2016), la muestra reúne una selección de 121 dibujos, 19 maquetas y 152 fotografías de un total de 52 proyectos emblemáticos del arquitecto. Premio Príncipe de Asturias en 2012, es el primer arquitecto español  galardonado con el Pritzker. Coproducida por la Fundación Barrie y el Estudio Rafael Moneo, la muestra llega a Madrid después de recorrer salas de A Coruña, Lisboa, México y Hong Kong.